miércoles, 10 de enero de 2018

VIAJEROS ANDALUSIES


LOS VIAJEROS ANDALUSÍES 


Por Elisa Simon 



Hoy en día contamos con diversos medios y oportunidades para viajar, según el bolsillo de cada cual. Podemos inmortalizar cada momento y compartirlo al instante con el resto del planeta. 

Pero, ¿cómo se realizaba un viaje en tiempos de al-Andalus? 



En aquella época, el que viajaba lo hacía movido por algún tipo de necesidad como el comercio, peregrinación a la Meca, el aprendizaje o formación, la cultura, la diplomacia o el espionaje. El mar Mediterráneo era el gran escenario, donde se desarrollaban estos viajes y donde se producía un importante intercambio del conocimiento. Sin embargo, también se realizaron viajes a países más allá de los Pirineos, en misiones diplomáticas y comerciales. 

Al-Andalus y el Magreb, situados en el extremo occidental de dar al-Islam, hacían que los viajes fueran largos y costosos. Sin embargo, era algo habitual, debido a las buenas relaciones comerciales con los países del Mediterráneo. Los puertos andalusíes como Almería era uno de los más importantes. 




El gran geógrafo ceutí al-Idrissi describió así Almería en el siglo XII:


"no hay gente en todo al-Andalus más rica y opulenta que la de Almería. Sus habitantes eran hábiles y expertos en los negocios. Su riqueza y la prosperidad de su comercio dependía, esencialmente, de los navíos que a ella llegaban procedentes del Egipto fatimí, con telas fabricadas en Alejandría, brocados, cristal egipcio, perlas del Golfo Pérsico, especies, marfil ... del mismo modo, Almería exportaba a Alejandría las mercancías más solicitadas por Egipto y por todo el Oriente, como aceite de oliva de Sevilla, lozas vidriadas, azulejos y cerámicas ..." 


El perfil de los viajeros andalusíes y magrebíes musulmanes eran, en su mayoría, letrados e intelectuales en temas religiosos, de leyes, gramática, filosofía, científicos, etc. El motivo del viaje solía ser una combinación entre cumplir con uno de los preceptos del Islam y la formación intelectual. Antes o después de la peregrinación a la Meca, estos intelectuales viajeros completaban sus estudios asistiendo a las clases magistrales de los grandes maestros orientales, en Damasco, Alepo o Bagdad entre otras ciudades. De esta manera ellos podían obtener la iyaza o licencia para enseñar. 
Aquellos que habían realizado la peregrinación, recibían el título de hayy, es decir, peregrino. Ambos títulos les daba mucho prestigio y reputación en la sociedad. 




No sólo andalusíes musulmanes realizaban estos viajes a Oriente, sino también los judíos andalusíes, siendo sus motivos de viaje principalmente el comercio, la diplomacia, la cultura, la comunicación con sus comunidades. Eran muy ilustrados, dominaban varios idiomas por lo que ejercían de intermediarios entre los reinos cristianos y al-Andlaus. Eran muy indicados para la diplomacia, acudiendo en varias ocasiones como embajadores de los califas cordobeses a tierras cristianas. 

El hermano de Maimónides, David ben Maimon, era un viajero y comerciante  de piedras preciosas. La familia de Maimónides tuvo un buen pasar gracias a la actividad de David, hasta que éste perdió la vida en el mar de la India. 
Otros judíos andalusíes viajeros eran aquellos enviados por los dirigentes de la comunidad, como por ejemplo, Hasday ibn Shaprut, con la misión de adquirir las obras de los grandes sabios orientales o griegos y traerlos a al-Andalus. Estos libros podían ser comprados, copiados o trocados. A lo largo de la Edad Media existía un importante comercio entorno a los libros en la cuenca del Mediterráneo. 



El viajero y comerciante judío andalusí del siglo IX, Ibrahim ben Ya`qub nacido en Tortosa es un personaje poco conocido en España. Sin embargo, sí lo es en países como Polonia o Rusia, ya que en su relato de viaje describió estos países y otros. Sus vivencias se encuentran fragmentadas en otros libros de geógrafos posteriores como al-Bakri, al-´Udri, al-Kazwini o al-Himyari. Ben Ya´qub , según parece, podía haber formado parte de al menos una Embajada hacia tierras del Kaiser alemán Otto I en misión diplomática. Viajó por toda Europa describiendo lugares, gente, costumbres, clima, botánica, agricultura, ofreciendo información muy valiosa para el conocimiento histórico. Por ejemplo, él menciona por primera vez en la historia el nombre del duque de Polonia, Mieszko I. Ibrahim ben Ya´qub realizó las primeras descripciones de ciudades, como Cracovia, Mainz, Praga, Speyer, varias ciudades de Francia, Italia y otras. 


Aquí tienen un pequeño fragmento del viaje de Ibrahim ben Ya´qub en el "masalik wa-l-malalik" del onubense al-Bakri. El libro de los reinos y los caminos: 


"Resumen formativo sobre el país de los francos (Ifrandja) y otros pueblos cristianos que viven hasta el territorio de los eslavos y otros, según lo recuerda Ibrahim ibn Ya´qub al-Turtusi:

Dice Ibrahim: "Es un inmenso país en tierras cristianas. El frío es muy vivo por lo que su clima es rudo. Es un país rico en cereales, en frutas, en buenas cosechas, en ríos, en cultura, en rebaños, en árboles, en miel, en todo tipo de juegos. 
Tienen minas de plata por lo que sus sables son formidables y más afilados que los de la India. Sus habitantes son cristianos, obedecen a un rey valeroso, fuerte apoyado por un ejército considerable ... los soldados son valientes y prefieren morir luchando antes que huir. 
No hay gente más sucia, ni más tramposa ni más vil. Ignoran la limpieza, se lavan una o dos veces al año con agua fría. No limpian nunca sus ropas, que las llevan hasta que se caen a pedazos." 



Estos viajeros, una vez retornados a al-Andalus, eran recibidos como héroes entre los familiares, amigos y vecinos del barrio. Se sabía de los peligros del mar y del desierto, del viento y las tormentas. Ellos debían además hacer frente a los obstáculos en el camino y que debían superar, como por ejemplo, los salteadores de caminos, las duras condiciones del trayecto en las caravanas.  

Los viajeros redactaron sus vivencias en ruta, en forma de diario o relato de viaje, genero literario que se conoce en árabe como rihla, que se generalizó en el siglo XII. 

Este tipo de relato tiene su antecedente literario en época pre-islámica. Una vez adoptado el Islam y debido a la extensión del imperio, surgió un tipo de literatura necesaria, que informaba acerca de los lugares más lejanos. Se creó en Oriente de esta manera un género literario llamado "masalik wa l-mamalik", que son libros de la descripción geográfica de los caminos y los reinos, de la gente y sus costumbres, de las comidas y sus tradiciones. Dicho género literario llegó a al-Andalus y hacia el siglo XI apareció de la pluma del geógrafo onubense al-Bakri el libro "masalik wa-l-mamalik". Se trata de una recopilación de las descripciones e información aportada por los viajeros y que al-Bakri plasmó en este libro geográfico describiendo el mundo conocido de aquel entonces. Debemos tener en cuenta que al-Bakrí nunca abandonó al-Andalus.  Este tema es muy interesante y necesitaría un artículo propio. No me quiero desviar de la pregunta inicial: 

¿Cómo se realizaba un viaje a Oriente en tiempos andalusíes?




Existían fundamentalmente dos rutas para llegar a Oriente: una terrestre y otra marítima


La ruta terrestre:

nuestros ancestros andalusíes debían cruzar el Estrecho, bien desde Tarifa "Tarif" o desde Algeciras "al-Yazirah" hacia Ceuta "Sabta" o Alcázarseguir "qasr as-saghir", donde eran recibidos antes de continuar su itinerario atravesando el Magreb, uniéndose a alguna de las caravanas. Pasaban por ciudades como  Gabés, Tremcén, Tiaret, Túnez, Qayrawan, Trípoli, los oasis del desierto, hasta llegar a Qus en el Alto Egipto. Atravesaban en el mar Rojo "Qulzum" llegando a la ciudad de Yudda, que es el puerto de Meca. 
Este trayecto podía durar meses, dependiendo no sólo de las rutas de las caravanas, sino de las inclemencias del tiempo o los inconvenientes en el  caminos. Otras cuestiones a tener en cuenta era la incomodidad del viaje en camello, dormir en jaimas. El camino a la Meca, servía al peregrino para tomar consciencia de su ser e iniciar un viaje interior en busca de sí mismo. 

La ruta marítima:

consistía en embarcar en navíos de vela latina en Algeciras, atravesar el Estrecho "az-Zuqaq" para luego seguir navegando bordeando la costa africana hasta llegar a Alejandría. También podían embarcar en el puerto de Almería "al-Mariyya" o el puerto de Denia "Daniya" con dirección a Alejandría, que era por aquel entonces una hermosa ciudad cosmopolita. De allí bajaban en barco por el Nilo hasta Qus. El viaje proseguía hasta alcanzar la costa del mar Rojo "Qulzum", el cual atravesaban para llegar a Yudda, el puerto de Meca. 



Uno de estos viajeros fue Ibn Yubayr, nacido en Valencia, quien vivió en el siglo XII. Realizó tres viajes a Oriente a lo largo de su vida. El primero lo emprendió a los 38 años, como peregrino a la Meca y luego formarse para obtener su licencia de enseñanza. El segundo viaje lo realizó, cuando supo que Saladino había conquistado Jerusalén, permaneciendo durante dos años en Oriente. Su tercer viaje lo hizo después de morir su esposa, cuando vivían en Ceuta. Las circunstancias lo llevaron a establecerse en Alejandría, donde siguió enseñando hasta que murió a los 72 años. Su rihla tiene un gran valor como documento histórico, ya que no solo hace una descripción de las ciudades y del paisaje, sino también de las costumbres de la gente, de las comidas, y de los hechos históricos que le tocaron vivir. Así nos cuenta ibn Yubayr, en su relato, cómo era el lugar más sagrado de Meca:

"La venerada Casa (La Ka´ba) tiene cuatro esquinas ...que su altura frente a bab as-Safa (puerta de Safá) o sea, desde la Piedra Negra hasta la esquina yemení, es de veintinueve codos, mientras que en los demás lados es de veintiocho, a causa de las pendientes de la azotea hacia la gárgola (mizab).... La primera de sus esquinas es la esquina de la que se halla la Piedra Negra; desde allí se efectúa el comienzo de las vueltas (tawaf) ... La puerta de la noble Casa se halla en el lado que está entre la esquina iraquí y la esquina de la Piedra Negra ... es de plata dorada ... la puerta tiene dos grandes argollas de plata en las que se engancha el candado de la puerta que mira al oriente ... El interior de la noble Casa está cubierto de mármoles jaspeados, Las paredes todas ellas son mármol veteado ... El contorno interior de la Casa, todo él, en su mitad superior está recubierto con gruesa plata dorada; ... el techo de la Casa está tapizado con telas de seda de diversos colores ...La Ka´ba tiene cinco ventanas de vidrio iraquí, con maravillosos grabados ..." 


(fragmentos de la rihla de ibn Yubayr "A través del Oriente" estudio, traducción, notas e índices del profesor Felipe Maíllo Salgado - Alianza Editorial)  


Otro ejemplo es el viajero andalusí Abu Hamid al-Gharnatí, que vivió en el siglo XI. Era polígrafo de múltiples ciencias, comerciante y misionero del Islam.   Vivió en países como Bulgar del Volga y Hungría, viajó por todo Oriente. Su larga vida le llevó a convertirse en ciudadano del mundo, ya que nunca volvió a al-Andalus. Se afincó en Damasco donde murió a los 90 años.





Abu Hamid al-Gharnatí relató así en su rihla su paso por Sicilia, camino de Alejandría.


" Y en el Mar Verde hay un conjunto de islas entre las que hay una muy grande a la que llaman Sicilia. En ella hay ciudades, fortalezas y quintas; es uno de los países de Dios que más bienes tiene. En ella junto al mar, hay un monte enorme, es el monte del fuego. De lo alto de ese monte, por el día, sale un humo azulado ... por la noche sale de él un fuego que alumbra hasta diez parasangas ... "  




El mismo viajero llegado a Alejandría la describió así:

"En sus afueras está el Faro, que es una de las maravillas del mundo. Su parte inferior es cuadrada, de piedra tallada, sobre ésta hay un alminar octogonal y sobre éste hay otro redondo muy gracioso. La altura del primero es de 90 codos; el octogonal es igual a éste, y el pequeño es de 30 codos. En el interior hay más de 1000 habitaciones entre grandes y pequeñas; las mayores están situadas en los ángulos del faro y las pequeñas entre los ángulos. El viento pasa por todas ellas. Se cuenta que sobre él había un espejo, en el que se ría a quién llegaba por el Mar de los Rum a una distancia de varios días y noches, según se cuenta." 


(fragmento de la rihla de abu Hamid al-Garnati "Elogio de algunas maravillas del Magrib" introducción, traducción y edición de la profesora Ingrid Bejarano - CSIC) 


Uno de los viajeros más universales es ibn Battuta, nacido en Tánger en 1304, realizó un inmenso viaje, que podemos seguir en su rihla. A lo largo de muchos años realizó hasta cuatro peregrinaciones a la Meca. Conoció países como Kurdistán, Juzistán, Fars, Tabriz. También hizo el recorrido, viajando por Palestina, Siria, Iraq, Yemen. En su primer peregrinaje decidió vivir en Meca durante tres años. Luego viajó por Anatolia, Rusia meridional, Afganistán. Llegó a la India, donde vivió diez años. Luego prosiguió su periplo hacia extremo oriente, Ceilán, Bengala, Assam, Sumatra y dicen que incluso llegó hasta la China. Hacia 1349 se embarcó en Alejandría un navío catalán que lo llevó a Tunez y de allí regresó al Magreb, se estableció en Fez. Realizó dos viajes más, uno a al-Andalus y otro al reino de Mali. 




Aquí tienen un fragmento de su llegada a Granada:

"Después continué la marcha hasta Granada, capital del país de al-Andalus, novia de las ciudades. Sus alrededores no tienen igual entre las comarcas de la tierra toda, abarcando una extensión de cuarenta millas, cruzada por el famoso río Genil y por otros muchos cauces más. Huertos, jardines, pastos, quintas y viñas abrazan a la ciudad por todas partes."  


(fragmento de la rihla de ibn Battuta. A través del Islam. Traducción, introducción y notas de Serafín Fanjul y Federico Arbós. Alianza Editorial)


A medida que los avatares de la historia en al-Andalus se iban sucediendo  algunos viajeros decidieron no regresar a su patria, permaneciendo en ciudades como al-Fustat, El Cairo, Damasco o Alepo. La presencia andalusí en Oriente también contribuyó al desarrollo de la cultura y la ciencia. 

Un ejemplo de ello es el gran ibn Khaldun, tunecino, cuyos ancestros eran sevillanos, que llegaron a Ifriqiya hacia 1248. Ibn Khaldun vivió en el siglo XIV era historiador, sociólogo, filósofo, economista, estadista. Una de las grandes personalidades de su tiempo, autor de la Muqaddima. Los acontecimientos históricos, económicos, sociales que estaban ocurriendo en el mundo mediterráneo, lo fueron llevando de una ciudad a otra hasta que e afincó en El Cairo. Realizó viajes a al-Andalus que por aquel entonces se limitaba al reino nazarí. Hizo su peregrinaje a la Meca y luego se estableció en El Cairo, donde se dedicó a la enseñanza. Previamente había ocupado de forma fugaz el puesto de qadí bajo los mamelucos, que lo llevó a viajar a Damasco, Jerusalén, Belén, Hebrón. Una vez depuesto de su cargo, se dedicó a la enseñanza. Hacia el final de su vida fue enviado a Siria, con la intención de entrevistarse con Tamerlan y disuadirlo para no tomar Damasco. En su Autobiografía dejó reflejado con detalle los acontecimientos que le tocaron vivir. 

La relación de viajeros andalusíes y magrebíes es larga y se extiende desde el siglo IX al XIV. Ibn al-Qallas probablemente nacido en Málaga, viajó con su padre a Oriente, donde se hizo peregrino y también se formó con los mejores maestros. Según parece su viaje lo llevó hasta la India. Sa´id al-Andalusí o al-Magribí nació en Alcalá la Real en el siglo XIII. Estudió en Sevilla antes de marchar a Marraquech.Fue historiador, literato y geógrafo. En 1240 realizó la peregrinación a la Meca y después vivió varios años en El Cairo.  A lo largo de su vida residió también en Túnez, Alejandría, Jerusalén y Alepo. Fue el autor de tres obras, siendo una de ellas "kitab al-mugrib fi hula al-Magrib" Lo extraordinario sobre las joyas de Occidente" y "kitab rayat al-mubarrizín wa-gayat al-mumayyizín" "El Libro de las banderas de los campeones".


Hoy en día tenemos la suerte de seguir el trayecto de los caminos de estos viajeros, gracias a sus relatos. Deliciosas descripciones de ciudades y países, de cómo era la gente, cuales eran sus costumbres, qué les llamaba la atención, las comidas, arquitectura, paisajes, hechos históricos y todo tipo de información de los caminos y los reinos en la Edad Media.  


BIBLIOGRFIA: 

La rihla de IBN YUBAYR fue traducida al español por Felipe Maíllo Salgado, en un libro que se llama “ A través del Oriente. El siglo XII ante sus ojos” Editado por Serbal en Barcelona en 1988.
- Entre Oriente y Occidente ciudades y viajeros en la Edad Media. Juan Pedro Monferrer Sala, María Dolores Rodríguez Gómez. Editorial Universidad de Granada, 2005
- Ibn Jaldún Entre al-Andalus y Egipto Catálogo de la Exposición Palacio "Emir Taz" El Cairo 2008.
- L´enciclopedie de l´Islam - "rihla"
- Tomo VIII de la Historia de España de Menendez Pidal 
- al-Andalus y el norte de Africa: relaciones e influencias, concretamente el artículo de Fátima Roldán “ El viaje en el mundo araboislámico durante la Edad Media: la peregrinación y la búsqueda del saber 
- al-Andalus y el Mediterráneo de la Fundación Legado Andalusí, concretamente los artículos de Manuela Marín, Rachel Arié, José María Fórneas, ´Abd al-Azziz Salim
- L´Europe occidentale dans la relation arabe d´Ibrahim ben Ya´qub. André Miquel en Annales 1966 pp. 1048-1064.
- www.deacademic.com en alemán 
- www.raco.cat "Un jueu de Tortosa informador del géografs árabs medievals, texto en catalán. 

IMAGENES: 


- www.geographos.com 

- www.histoireislamique.wordpress.com 
- www.elcentrodellaberinto.org 
- www.lahistoriaconmapas.com 
- www.blogcatedranaval.com 
- www.amigosdelaalcazaba.es 
- www.revistaeug.ugr.es 





sábado, 23 de diciembre de 2017

TINAJA ESTAMPILLADA

Tinaja estampillada almohade

Por Elisa Simon

tinaja del siglo XII - exposición Malaqa,ciudad del saber. 

La mejor forma de acercarse a la historia de un pueblo es visitando sus Museos.
La cerámica expuesta en ellos, es muy especial, porque es un material resistente al paso de los siglos. Los pueblos del Mediterráneo emplearon y emplean la cerámica en su vida diaria. De ahí la importancia de la información que aporta. Puede dar respuesta a "dónde, cuándo, cómo y quién" era la persona o sociedad que usó esas piezas cerámicas. Además nos cuentan acerca de los alfareros, sus técnicas y especialidades. Nos puede dar información acerca de los alfares, su localización y la relación con la sociedad y las ciudades. El tipo de arcilla nos puede hablar de la calidad de la tierra, su color, su textura. Esta forma de ver la cerámica, me la dio la investigadora de Sevilla, Pilar Lafuente. Ella tiene la capacidad de transmitir lo que las piezas le cuentan a ella.  


fragmentos de tinajas con decoración estampillado
En este artículo les quiero mostrar unos ejemplos de cerámica específica. La estampillada. Se trata de una técnica decorativa empleada ya por los griegos y los romanos a lo largo del Mediterráneo. A partir del siglo VIII, los alfares tardo-romanos  de la Península, se mezclaron con los aportes de los pueblos beréberes y orientales, creando una cerámica bellísima en tiempos del califato omeya y en el siglo XI de los reinos de taifas. El máximo esplendor de esta cerámica estampillada se alcanzó en tiempo de los Almohades, es decir, los siglos XII y XIII.

tinaja expuesta en el museo arqueológico de Sevilla, almohade sigloXII

El estampillado convivió con la cuerda seca y otras técnicas decorativas. Se puede decir que la cerámica se diversificó al tiempo que se estandarizó, ya que encontramos piezas muy similares en distintos puntos de al-Andalus. Con anterioridad al siglo XII los talleres estaban concentrados en ciudades como Córdoba o Málaga o la cerámica de gharb al-Andalus.  

fragmento de tinaja con estampillado, museo islámico de Tavira, Algarve, Portugal 

El estampillado consiste en la aplicación de una matriz o sello, que solía ser de madera, con un dibujo sobre el barro tierno. Este tipo de decoración, se empleaba en cerámicas de grandes dimensiones, como tinajas, jarras o brocales de pozo.

cuño de estampillar, museo arqueológico de Jerez de la Frontera, Cádiz 

Las tinajas, llamadas jabiya en árabe, son grandes recipientes para conservar el agua fresca en las casas. Tienen cuerpo ovoide y cuello estrecho para evitar que se derrame el agua y dos asas para facilitar el transporte. Las paredes porosas de estos recipientes actuaban como grandes filtros, refrescando su contenido, rezumando hacia el exterior, que se recogía en un rebosadero. En todas las casas andalusíes había al menos una tinaja en un rincón del patio, donde se disponía de agua fresca bien para beber o cocinar. 

tinaja almohade expuesta en el museo de Silves, Algarve, Portugal 

Aquellas tinajas o jarras destinas a contener otras sustancias, estaban vitrificadas en su interior. De esta manera se impermeabilizaba el recipiente. El vidriado se lograba a base de barnices de óxidos metálicos. Fue un gran avance en el siglo XII ya que así el contenido no se impregnaba de la arcilla cocida evitando contaminación.
En las cocinas se encontraban las jarras de diversos tipos donde se conservaba el aceite o las legumbres.    

El alfarero aplicaba el sello con mucho cuidado, con precisión y presión justa, creando bandas horizontales, que abarcaban gran parte de la superficie de la pieza.
El tinajero trabajaba en alfares exclusivos con hornos adecuados al tamaño de las cerámicas. Habitualmente el alfarero realizaba la base de la tinaja a torno.

fragmento de cerámica con estampillado, Museo Arqueológico de Málaga

El cuerpo de la tinaja lo creaba con la técnica de rollos, que consistía en colocar unas tiras amasadas a mano, una sobre otras, formando la circunferencia de la tinaja. Debía hacer estas tiras cuidando que tuvieran el mismo espesor.

El alfarero podía hacer esta labor permaneciendo en el sitio, mientras que hacía girar la pieza o bien, podía ser él quien gire alrededor de la misma.
  
El alfarero realizaba las asas para el transporte y el cuello de la tinaja a torno.  
Después debía alisar la superficie, eliminar las imperfecciones y aplicaba una capa de engobe y se dejaba secar. Sobre la pieza de barro fresco, el alfarero decoraba las bandas horizontales con la ayuda del sello, con motivos geométricos, vegetales, elementos arquitectónicos, como arquillos, símbolos talismáticos.

fragmento de tinaja con estampillado con símbolos profilácticos, Mano de Fátima dentro de arquitos con alfiz

El tipo de decoración estaba relacionado con la forma de vida mediterránea. Debemos pensar que esta sociedad en la Edad Media era supersticiosa. La gente solía protegerse a sí misma, a sus seres queridos y sus hogares con símbolos o rituales ancestrales. De esta manera se protegían de lo desconocido, que consideraban maléfico.

decoración de fragmento de tinaja con Mano de Fátima, como símbolo de protección. La mano está dentro de un arquito estilizado 

De ahí que este elemento tan valioso como es el agua, tuviera en la decoración de las tinajas representaciones de estos símbolos profiláctico, como la Hamsa o Mano de Fátima, el Sello de Salomón, el Árbol de la Vida. Así como frases o palabras de contenido sagrado; como “chahada”, “basmalah”, “al-mulk” que significa el poder, “al-´afiya”, la felicidad, “al-yumn” la prosperidad, “baraka”, bendición, “ash-shurk”, la recompensa.

fragmento de tinaja, estampillada con decoración arquitectónica, con arcos lobulados en forma de puntos



ejemplo de brocal de pozo, del Museo arqueológico de Sevilla, donde el estampillado también muestra decoración con características similares a las tinajas. 



BIBLIOGRAFÍA:

-               - Historia de España tomo VIII-2 Menéndez Pidal. Editorial Espasa Calpe
-               - Os signos do Quotidiano. Catálogo de la exposición Campo Arqueológico de Mértola,           2011
                 - Catálogo del Museo de Mértola, arte islámica.  



martes, 5 de diciembre de 2017

CONGRESO TAWA´IF HISTORIA Y ARQUEOLOGIA DE LOS REINOS DE TAIFAS



CONGRESO “TAWA´IF
HISTORIA Y ARQUEOLOGIA DE LOS REINOS DE TAIFAS"

Celebrado en Granada del 22 al 25 de Noviembre de 20717 en la sede de la Fundación Euroarabe de Altos Estudios.

Por Elisa Simon




Esta experiencia comenzó el 21 de noviembre  a las 10:00, hora en que llegué a Granada. Un día espléndido y cálido me dio la bienvenida a la ciudad zirí. Aquí me siento muy cómoda. Ya no sé cuántas veces visité esta ciudad.  Me dejé llevar por las hermosas calles del centro y del Realejo, para luego encaminarme hacia el “paseo de los Tristes”. Los árboles aún frondosos, mostraban sus hojas amarillas, pardas y rojas, que se resistían a caer de las ramas, mientras que otras iban cubriendo el suelo granadino, como un manto color marrón.

El brillo suave del sol de otoño se reflejaba en las escasas aguas del Darro. ¡Ay, cuánto nos podría contar este río! Pensando en el Congreso que comenzaba al día siguiente, me adentré, una vez más, en el hammam al-Yawza en el arrabal zirí de Ajsaris. Despacio, disfruté en silencio y a solas de este baño tan hermoso y bien conservado. 

Había llegado la hora del almuerzo. Puntual apareció mi amigo José María y me llevó a un lindo bar de la calle Elvira. Charlamos mientras comimos unas ricas tapas de la cocina mediterránea. Como sobremesa dimos un paseo por el Albaycín, mientras José María me contaba por dónde discurría la muralla zirí y el curso de la acequia de Axares, cuyos ramales permitían el cultivo de los huertos que ocupaban la parte baja de la ladera hasta el río.

Nuestros pasos nos llevaron hasta la tetería del Bañuelo, una antigua casa, reformada en estilo rústico con mobiliario marroquí, donde degustamos un rico té moruno con pastelitos. Esta acogedora tetería mantiene las habitaciones de la casa, su amplia terraza se asoma a la Alhambra,  con una vista que quita el aire.  
Este primer día finalizó temprano. Me debía preparar para el inicio del Congreso a la mañana siguiente.

A las 09:30h llegué a la Fundación Euroárabe, situada en la calle san Jerónimo, donde fui recibida con una sonrisa, me entregaron la acreditación y entré en el patio cubierto con una hermosa y moderna cúpula acristalada.  Enseguida me topé con Bilal, el coordinador y organizador de este Congreso. Bilal Sarr es un joven profesor  de la Universidad de Granada y doctorado en Historia Medieval. Nos saludamos con alegría y charlamos sólo unos minutos, ya que él estaba muy solicitado.


Profesor Bilal Sarr 
Accedí a la sala de conferencias, muy acogedora, elegí un asiento y con puntualidad se inauguró el Congreso. Nos dieron la bienvenida María Ángeles Navarro, de la cátedra “al-Babtain” de la Universidad de Granada. Inmaculada Marrero Rocha, secretaria ejecutiva de la Fundación Euroárabe nos dio la bienvenida en nombre de la Fundación Euroárabe y elogió el dinamismo y energía del profesor Bilal Sarr como coordinador de este Congreso. El profesor Fernando Cornet Sanchez del Águila, en representación de la Universidad de Granada, contó que en sus tiempos, dentro del plan de Estudios oficial en los colegios e Institutos no se contemplaba el aprendizaje de historia y cultura de al-Andalus, sino más bien se obviaba. Tomó la palabra Bilal Sarr, quien explicó, con voz firme, el motivo que lo llevó a la realización de este Congreso, indicando que los reinos de taifas y el siglo XI andalusí ha sido una materia poco estudiada y profundizada por los investigadores y especialistas, frente a otros períodos de la vasta historia de al-Andalus. Haciendo referencia a Granada, indicó que la dinastía zirí había quedado algo rezagada frente a la nazarí y que lejos de considerar el siglo de las taifas como un momento histórico decadente e irrelevante, Sarr defendió la riqueza cultural y científica, la diversidad de los reinos y los hechos acaecidos en cada una de ellas, como fundamental dentro de la historia andalusí. De ahí que el profesor Sarr hiciera el esfuerzo de reunir para este Congreso al mayor número de especialistas, procedentes de todos los rincones de la Península ibérica. Su intención era que hubiera una pluralidad y se fomentara el mayor y mejor contacto entre ellos, para arrojar luz a un siglo que se merece más atención, difusión y estudios.


mesa de inauguración del Congreso en la Fundación Euroarabe

Con este espíritu comenzó la primera sesión de ponencias de este Congreso, que me pareció muy completo, ya que a lo largo de dos jornadas y media, intensivas, se celebraron 19 ponencias y 6 comunicaciones. La temática abarcó las diversas fuentes tanto escritas como materiales para ahondar en el estudio de los reinos de taifas. Los expertos e investigadores de primer orden, doctores en Historia Medieval, cultura literaria, arqueólogos, especialistas en epigrafía, cerámica, numismática, así como un experto en la comunidad judía de Granada, se afanaron en exponer sus puntos de vista, actualizar las investigaciones, mostrar sus trabajos realizados para abrir un espacio de debate e intercambio de conocimiento dentro del marco académico.

Los que asistimos a este Congreso hemos tenido la oportunidad de conocer en profundidad la historia de los reinos de taifas, desde la arqueología y la cultura material y abrirnos así nuevos caminos para seguir aprendiendo acerca de este período. A nivel personal,  me sirvió para disfrutar de un tema que me fascina, tuve el placer de conocer a los profesores, arqueólogos e investigadores, que tanto he leído y consultado en sus  artículos y libros tan interesantes y esclarecedores. 

Durante este Congreso realicé un viaje imaginario a lo largo y ancho de la geografía de al-Andalus. Para poder emprender este camino, debía llenar “mi maleta” con las fuentes escritas para el estudio de los reinos de taifas, gracias a la ponencia magnífica del profesor Felipe Maíllo Salgado de la Universidad de Salamanca. Historiadores, cronistas, geógrafos y literatos que narraron la historia y de donde nosotros debemos beber para estudiarla en profundidad. También fue necesario incluir en la maleta de viaje la información aportada por las fuentes materiales, no sólo referida a las cerámicas, sino la epigrafía y la numismática, fuentes que nos pueden aclarar y mucho aspectos determinados de los reyes y sus reinos. 

Desde Francia, vino el profesor de la Universidad de Orleans, Sébastien Gasc, quien ofreció la conferencia titulada “La numismática como fuente para el estudio de las taifas”. A continuación me dejó fascinada la profesora de la Universidad de Málaga, experta en epigrafía María Antonia Martínez Núñez. 




Profesores Sébastien Gasc, Felipe Maíllo Salgado y María Antonia Martínez Núñez 
Ella profundizó de forma amena “la epigrafía de taifas”. Finalmente, había que guardar en “mi maleta” la inmensa aportación que está ofreciendo la arqueología científica e investigadora, cuyos resultados han provocado que se tuviera que reescribir parte de la historia. El arte y su historia también era un factor fundamental para llevar en mi viaje, para ello el investigador del CSIC-LAAC el profesor Juan Antonio García Granados, me hizo ampliar mi visión a la hora de ver los zócalos pintados de las albercas, patios, paredes en el sigo XI. Hay que verlo todo en perspectiva.

El punto de partida de este viaje con maleta en mano fue Garb al-Andalus, donde me pude adentrar a través de la arqueóloga Susana Gómez en la bella Mértola junto al Guadiana, Silves junto al Arade, donde el adolescente al-Mu´tamid vivió y gozó su época dorada. Me hizo mucha ilusión escuchar a Susana Gómez de la Universidad del Algarve y a la que conocía por sus artículos y catálogos, relacionados con el Campo Arqueológico de Mértola. 


Susana Gómez arqueóloga y profesor Alejandro García Sanjuan, y Bilal Sarr
Ella nos fue mostrando piezas cerámicas del ajuar diario de la gente de la zona. Las comunicaciones de José Rui Ribeiro dos Santos de la Universidad de Évora me llevó a conocer el poblamiento y cultura material del eje Alcácer do Sal y Mérida durante la taifa de Badajoz, donde gobernaron los aftasíes. María de Fátima Palma de la Universidad de Granada, hizo un recorrido por la ciudad y el territorio en la taifa de Mértola. Muchas de estas taifas terminaron siendo absorbidas por la política expansiva de los banu ´Abbad de Sevilla. Para finalizar el estudio de gharb al-Andalus ofreció el profesor Alejandro García Sanjuán de la Universidad de Huelva, una ponencia muy didáctica “la taifa bakrí de Huelva-Saltés”, taifa que fue anexionada a la de Sevilla.



Pilar Lafuente y Magdalena Valor Piechotta, ambas de Sevilla
Siguiendo la conferencia de la profesora de la Universidad de Sevilla, Magdalena Valor Piechotta, me pude imaginar a través de planos, mapas y fotos cómo era Sevilla en tiempos de los ´abbadíes. El cauce de su río y sus arroyos, que abrazaban una pequeña medina, con sus arrabales y el fructífero ax-Xaraf. Descubrí que Ishbiliya abbadí está ahí … “escondida” parte enterrada y parte embutida en edificaciones posteriores. La investigadora de Sevilla Pilar Lafuente me acercó a la vajilla de lujo, con que se adornaban las fastuosas mesas en el palacio ´abbadí.   

investigadora Pilar Lafuente y profesora Magdalena Valor Piechotta 
El viaje por los reinos de taifas prosiguió hacia Sharq al-Andalus de la mano de los arqueólogos Rafael Azuar Ruiz del Museo Arqueológico de Alicante y el arqueólogo Josep Gisbert Santonja del Museo Arqueológico de Denia. Gracias a sus dinámicas ponencias pude conocer y casi caminar por madinat Daniya. Su puerto, las atarazanas, su alcazaba, los astilleros. Aprendí la importancia que tuvo Denia en el marco de las rutas comerciales por el mar Mediterráneo, cuyas naves iban cargadas no sólo de bellos tejidos y cerámicas de lujo sino también de diplomacia. El Sr. Gisbert nos mostró las “cerámicas importadas de Kairuán y su entorno en Madinat Daniya”. Recordé, con cariño, al poeta de Denia apodado “hijo de la lechera” Ibn al-Labbana, del cual se conservan tan hermosos y sentidos versos. 




arqueólogos Rafael Azuar Ruiz y Josep Gilbert Santonja 

Los siguientes ponentes me llevaron hacia el norte, la Marca Media de al-Andalus. Estas taifas, fronterizas con los reinos cristianos, las conformaban entre otras Toledo, Zaragoza y Albarracín. Para ello expusieron su comunicación Jorge De Juan Ares y Nadine Schibille “La ciudad de Vascos y el vidrio en la taifa de Toledo”. El profesor de la Universidad de Castilla La Mancha Ricardo Izquierdo Benito, nos habló de la “La taifa de Toledo” cuyo soberano más sobresaliente fue al-Ma´mun, cuyo palacio o más bien restos del mismo, están a punto de ser mostrados al público en el interior del Museo arqueológico de la ciudad. Al-Ma´mun tenía una corte más científica que literaria, donde el gran Azarquiel construyó una clepsidra en el jardín botánico de su almunya y le dedicó un astrolabio.


profesor Antonio Malpica Cuello y Ricardo Izquierdo Benito 
Aránzazu Mendívil Uceda de la Universidad de Zaragoza con la comunicación “madinat Saraqusta a través de la arqueología: materiales de la excavación del Teatro romano de Zaragoza. Madinat Saraqusta, donde los Banu Hud gozaron de una corte espléndida, entre los muros del palacio “de la Alegría” de al-Muqtadir, actual palacio de al Aljafería. La taifa de los Banu Razín de Albarracín fue la conferencia del profesor de la Universidad de Zaragoza Julián Ortega Ortega quedando así completado el recorrido por la Marca Media.

Regresé hacia el sur de al-Andalus, donde Antonio José Ordóñez Frías de la Universidad de Granada nos ofreció su comunicación titulada “La formación de nuevas entidades poblacionales durante el siglo XI en el valle del río Grande. Ya había llegado a la taifa de Málaga, donde la arqueóloga Carmen Íñiguez (CIS Arqueología) me dio a conocer los detalles de su imponente Alcazaba. Fui consciente de la importancia de la dinastía hammudí dentro del marco de los reinos de taifas, que gobernaron esta región a pesar de no gozar de la simpatía de la población. Una vez que los hammudíes retornaron al Magreb, esta taifa prosiguió su historia bajo la dinastía zirí, pasando a formar parte de la poderosa taifa de Habus y Badis, abarcando las regiones de Málaga y Granada.


arqueóloga Carmen Íñiguez 

Una de las características de las capitales de los reinos de taifas son las fortalezas, alcázares y alcazabas, cuya terminología en árabe sigue siendo un tema de debate entre los académicos. Para hablarnos de estas alcazabas, ofrecieron sus ponencias Julio Navarro Palazón y Pedro Jiménez ambos miembros e investigadores de LAAC-CSIC Granada. Ellos realizaron un recorrido por las diversas alcazabas y palacios en el siglo XI, haciendo una diferencia entre aquellas situadas en altura y aquellas situadas en llano y en la ciudad. Indicaron la importancia de la multifuncionalidad de estas fortalezas andalusíes, función residencial, administrativo, militar y símbolo el poder, entre otras, siempre al servicio de los soberanos taifas. 


profesores Pedro Jiménez Castillo, Juan Antonio García Granados y Julio Navarro Palazón 

La comunicación de María Marcos Cobaleda de la Universidad de Lisboa, hizo referencia a los Almorávides. Sus orígenes, dónde y cómo germinó y se desarrolló, los motivos que los trajeron a al-Andalus y cómo y por qué derrocaron a los reyes de taifas.

Como apreciación personal, me pareció fascinante sentir el cariño, que los arqueólogos, Josep Gisbert o Susana Gómez, mostraron por las cerámicas. Es increíble la capacidad de algunos investigadores, como Pilar Lafuente, de hacer hablar a los fragmentos cerámicos, que  por muy pequeños que sean. Ellos mostraron su sensibilidad a la hora de explicar la textura, las pastas, los trazos y los dibujos, las técnicas cómo aquellos alfareros dieron forma a las vasijas del ajuar diario y  cómo  embellecieron hasta lo más sublime aquellas destinadas a la élite.


Susana Gómez y Julián Ortega Ortega 

Me llamó la atención que algunos arqueólogos se lamentaran de no poder excavar donde quieren o saben que pueden existir vestigios andalusíes, sino que sus intervenciones están limitadas a los estudios y puesta en valor de terrenos o lugares donde se va a construir con posterioridad. A pesar de ello, es emocionante escuchar cómo han encontrado una puerta, un muro o parte de él, una torre o fragmento de ella, restos de una acequia y cómo estos hallazgos van indicando al arqueólogo el camino de la historia.

El ambiente de este Congreso me pareció distendido, lo que yo pude ver y sentir, es que estos especialistas en las diversas ramas de investigación, se buscaban para charlar, se interesaban por sus respectivos trabajos publicados, algunos eran viejos amigos, otros habían sido alumno y profesor. 


Rafael Azuar Ruiz, Magdalena Valor Piechotta, Juan Antonio García Granados y Julio Navarro Palazón

La mañana del día 25, el Congreso se celebró en el Palacio de Carlos V del recinto de la Alhambra. Mientras el minibús C3 ascendía por aquellas calles sinuosas y empinadas, iba disfrutando de cada esquina, después de pasar el mítico hotel Alhambra Palace,  llegué al acceso del recinto nazarí. Fui caminando escuchando el sonido del agua, el trinar de los pájaros, sentí en mi rostro los suaves rayos del sol de la mañana atravesando el bosque de la Alhambra. Así de feliz llegué  al palacio de Carlos V, con la bella puerta del vino al fondo, la explanada de la Alcazaba hacia un lado y la calle Real hacia el otro. Busqué un asiento en la sala de conferencias y pronto se inició el último trecho de este maravilloso viaje… Granada. Todo comenzó en madinat Ilbira, el profesor de la Universidad de Granada, Antonio Malpica Cuello, nos contó los entresijos del yacimiento de Ilbira, el establecimiento de Zawi, fundador de la dinastía zirí, en aquella ciudad y los motivos que lo llevaron a trasladarse a Garnata.


profesores Bilal Sarr, Jesús Bermúdez López y Antonio Malpica Cuello 

Una vez que la población de Ilbira y los dirigentes ziríes  se asentaron en Granda, se inició el período taifa en Granada. Bilal Sarr de la Universidad de Granada nos mostró de forma magistral esa madinat Garnata zirí,  que los sucesores de Zawi embellecieron y expandieron, dando forma a lo largo del siglo XI a una ciudad bien defendida, con dos alcazabas, mezquita aljama, opulentos zocos, una medina repleta de aljibes, que cubrían las necesidades básicas de sus habitantes, gracias a la generosa fuente de Aynadamar. Una ciudad abrazada por dos ríos Darro y Genil, con acequias que convirtieron la tierra en abundancia. La Alhambra zirí, la pude conocer bien gracias a la ponencia del profesor Carlos Vílchez Vílchez (LAAC-CSIC, Granada), que con planos e imágenes nos enseñó incluso lugares donde no hay acceso.


profesores María Antonia Martínez Núñez, Carlos Vílchez Vílchez y Jesús Bermúdez López 
La profesora Celia del Moral de la Universidad de Granada, nos ofreció su punto de vista del panorama cultural en el período taifa de la Granada zirí. Una ciudad donde coexistió una minoría judía, para ello el profesor José Martínez Delgado de la Universidad de Granada, hizo un recorrido por la judería y los diversos personajes ilustres de la comunidad judía de Granada. Hizo hincapié, en el esplendor de los judíos granadinos bajo los Ibn Nagrella, que dieron brillo a la cultura literaria y poética de la taifa granadina.



profesor José Martínez Delgado 



profesores Carlos Vílchez Vílchez, Celia del Moral, Jesús Bermúdez López y Bilal Sarr 

Cuando el director del Patronato de la Alhambra y el Generalife, Reynaldo Fernández Manzano  dio por clausurado el Congreso, sentí una mezcla de nervios porque ya había acabado y de inmensa alegría por haber podido asistir, por haber sido testigo de estas ponencias, por haber tenido la oportunidad de conocer a personas entrañables, por haber podido aprender, por haber disfrutado de la ciudad de Granada …. 


Antonio Malpica Cuello, Reynaldo Fernández Manzano, Bilal Sarr 


foto grupal de la visita nocturna a la Alhambra guiados por Puerta Vilchez