miércoles, 11 de abril de 2018

IGLESIAS MUDÉJARES DE SEVILLA


IGLESIAS MUDÉJARES DE SEVILLA 


Por Elisa Simon


Iglesia de San Andrés, de origen mudéjar con añadidos en siglos posteriores . 
En 1248 cuando Fernando III conquistó la ciudad, los castellanos se encontraron con una medina grande, capital de al-Andalus. Una ciudad con defensas fuertes, un alcázar inexpugnable, una infraestructura hidráulica, que abastecía de agua a toda la ciudad. Una ciudad que ofrecía todos los servicios para una población que vivía apiñada en la medina, repleta de mezquitas de barrio, unas más grandes y otras más pequeñas, así como zawiyas. Abundaban los baños, hornos, mercados, funduq, una madrasa, el puerto fluvial, los astilleros y las atarazanas. El puente de barcas, el primero que tuvo Sevilla, que mantenía comunicado el aljarafe con los zocos y la impresionante mezquita aljama. A grandes rasgos así era la ciudad almohade.

La sociedad había alcanzado un alto nivel de desarrollo en las técnicas de construcción, las artes, la alfarería, la yesería y el trabajo en madera. Los edificios más importantes mostraban una alta sofisticación en la decoración. Los arcos lobulados, los paños de sebka, los mocárabes, arcos de herradura apuntados. Se empleó sistemáticamente el ladrillo frente a la piedra. En Sevilla vivía una población profesional, que conocía este tipo de arte, con alto conocimiento de geometría y matemáticas. 

La corte castellana de Fernando III tomó el Alcázar como primera medida. El rey estableció un gobierno local o Consejo, formado por 24 caballeros, hombres de la nobleza castellana, que habían colaborado en la conquista de la ciudad.

Según indicaba las capitulaciones, la población andalusí debió abandonar la ciudad en el plazo de un mes. No se sabe cuántas familias partieron. Se sabe, por ejemplo, que desde el puerto de Sevilla zarparon entre 5 y 8 galeras en dirección a Ceuta. Otras se fueron hacia el norte por la ruta de la plata, mientras que otros se refugiaron en en Aljarafe.
La ciudad de los primeros años después de la conquista es una ciudad casi vacía, donde las casas y edificios deshabitados empiezan a deteriorarse.
La falta de compromiso de los conquistadores para con las nuevas tierras y la alta cualidad de las edificaciones andalusíes, que hacían innecesarias una inversión inmediata. Cuando la nobleza castellana se quizo implicar en el desarrollo urbano, los modelos islámicos se habían adaptado y su continuidad dentro del mudéjar fue una constante.


plano de la judería y la morería de Sevilla en el siglos XIII y XIV. Museo Mudéjar de Sevilla


En 1250 la mezquita aljama se consagró en Iglesia de culto católico, pasando a ser Iglesia Mayor de Santa María, como era habitual bajo Fernando III. El infante don Felipe, hijo de Fernando III, fue nombrado primer arzobispo de Sevilla, sin embargo por ser menor no podía ejercer su cargo, por lo que fue nombrado Don Remondo, administrador del Cabildo.

El libro del repartimiento, se comenzó a redactar bajo Fernando III. Entre muchas cosas en él se indica que, todas las mezquitas, había unas 80, pasaron a ser propiedad de la Iglesia. Don Remondo, escogió las mejor situadas, las más grandes y las mejor acabadas mezquitas de barrio para convertirlas en Iglesias. Estableció así las collaciones o parroquias, siguiendo el orden de los barrios andalusíes que había en la ciudad. Esas mezquitas pasaron a denominarse Iglesia de san Gil, de San Julián, de Santa Lucía y así hasta un número de 24. Al menos 3 eran exentas, es decir, que no tenían casas adosadas y contaban con patio.

Siguiendo las indicaciones del rey Fernando III, quedó una mezquita situada en la aljama o morería, donde viviría una mínima población musulmana y otras 3 situadas en un barrio junto al alcázar, fueron entregadas a los judíos sevillanos, quienes las convirtieron en sinagogas, desplazando de esta manera la judería andalusí.

Las mezquitas más pequeñas, muchas adosadas a las casas, muchas sin patio y sin espacio libre delante, las repartió entre la nobleza, quienes les dieron un uso no religioso. Probablemente habría zawiyas o pequeños oratorios, que se consideraron mezquitas. Tan abundante era el numero de mezquitas que a pesar del establecimiento de las parroquias quedaban aún muchas sin ninguna utilización. Muchas fueron demolidas, otras pasaron a formar parte de palacios, monasterios y conventos. 

Este inmenso reparto se inició bajo Fernando III y continuó bajo Alfonso X e incluso Sancho IV (1284-1295).
Fernando III murió en 1252. Su hijo y sucesor Alfonso X lo enterró en la Iglesia Mayor, que seguía siendo el edificio de la mezquita almohade.

La superficie de la sala de oración con sus 17 naves, se dividió en dos espacios separados por una verja de hierro. Hacia el lado oriental se situó la capilla real, donde fue sepultado el rey Fernando III. Se colocó allí la estatua de la virgen de los reyes en un altar portátil. Hacia el otro lado del edificio se estableció el cabildo catedral, con coro y la imagen de santa María de la sede. A lo largo de los siglos XIII y XIV se construyeron capillas, de estilo mudéjar decoradas con yesería y alicatados, adosadas a los muros, así como en la galería del patio de los naranjos. El patio en sí se utilizó también como mercado. Después de 1356, se aprovechó el terremoto para derribar la mezquita y levantar una catedral gótica, al estilo del Cister.

Alfonso X fundó en 1254 las escuelas generales de latino y arábigo, en el colegio san Miguel, cuya portada también es mudéjar y del cual quedan algunos restos escondidos entre los edificios del cabildo, en pleno centro de la ciudad.


patio donde estaba situado el Colegio San Miguel, en el pasaje del Cabildo, Sevilla 


placa en el patio, donde se indica la fecha de la fundación del Colegio. 


Alfonso X nombró al canónigo Gonzalo Martínez de Torrelobatón “mayordomo de las mezquitas” mientras que don Remondo sigue gozando de la máxima confianza del rey Alfonso X. Y es el máximo responsable de la venta, arrendamiento o cambio de las mezquitas.

Se sabe que una mezquita situada en la plaza de san francisco, una de las más grandes fue entregada a los genoveses para hacer de ella su lonja. Según parece 3 tiendas entre las actuales calles Sierpes y Francos fueron mezquitas.
En 1260 Alfonso X solicita al cabildo, que una mezquita sea entregada para que habiten en ella unos físicos, que habían venido a la ciudad a enseñar.

A partir de 1272 según noticias del mayordomo de las mezquitas Gonzalo Martínez de Torrelobatón, da a Gonzalo Ruiz y su mujer una mezquita en la collación de san Vicente, “en tal manera que la tengades e vos siruedes della en vuestros días de amos ados, e que fagades y una casa en para de la otra que está y fecha, así como tiene la pertenencia dela calle fasta las tapias nuevas que y están, de buenas tapias, e de buena madera”
Cedió otra mezquita situada en el arena de Sevilla próxima a las nuevas atarazanas y al puentecillo morisco, detallando “quela cabtengades e la meioredes … et que fagades en esta mezquita dos portales, el uno ante la puerta e el otro que se tenga con él fasta la otra espina que tiene mientes ala daraçana, e que sena fechso e acabados de bona madera, e de bona teja, e de bona obra” (1277)

Algunos de los andalusíes que se habían refugiado en el Aljarafe regresaron a la ciudad convertidos en mudéjares, nombre dado a los andalusíes musulmanes, que decidieron quedarse en tierras conquistadas por los castellanos. Si bien el número de mudéjares al parecer era pequeño, vivían en la morería, barrio del Adarvejo, donde seguía en funcionamiento una mezquita para ellos. Muchos de estos mudéjares eran profesionales de la construcción, artesanos, carpinteros o alfareros.
Estos artistas mudéjares hicieron que las artes industriales alcanzaran gran desarrollo, en las iglesias y monasterios. A lo largo del siglo XIII ellos conservaron la tradición del arte almohade, transmitiéndolo a las posteriores generaciones que llevarían a su culminación el arte mudéjar en Sevilla en el siglo siguiente. En 1275 un documento dice “ que fagan los moros bannos e tiendas e fornos e molinos e alfóndegas que lo fagan esto ala costumbre de los moros”.

En 1287 el maestre don Pero Fernández les encarga una obra a los judíos don Mosse hijo de don Abrahin, el maestro de la judería y don Vidal diciéndoles “ de tal manera que vos, los sobredichos judíos, adobedes los molinos de buena argamasa. Assi como fue en tiempos de los moros …

Los constructores de las Iglesias mudéjares de Sevilla fueron alarifes musulmanes y judíos así como otros maestros burgaleses. Los alarifes tenían su libro de reglamentos, llamado, Libro del Peso de los alarifes y la Balanza de los Menestrales, libro de las antiguas ordenanzas de los alarifes de Sevilla. El libro daba normas sobre cómo hacer las obras y ofrecía la resolución de los pleitos que se pudieran presentar. Especifica quienes son alarifes. Eran técnico del oficio, con estudios de geometría y de ingenios de tipo militar. Estaban muy bien valorados.


Los invito ahora a dar un paseo por Sevilla, para visitar algunas de las Iglesias mudéjares, para ver sus características y singularidades de algunas de ellas. 


Omnium Sanctorum, en calle Feria, Macarena, Sevilla.

La Iglesia de Omnium Sanctorum, situada en plena calle Feria del barrio de la Macarena, muestra algunas características de estos templos medievales. La portada está realizada en piedra, con una portada abocinada, casi sin decoración. Suelen ser templos de tres naves, siendo la central más ancha y más alta. Desde el exterior se distinguen bien los tres óculos por donde entra la luz. Otra característica que tienen estas Iglesias es la situación de la torre, siendo sólo una y siempre al norte. La orientación de estos edificios suelen guardar la de las antiguas mezquitas, ya que fueron levantadas aprovechando sus cimientos, así como la parte inferior de los alminares. La torre de Ominium Sanctorum es un buen ejemplo de la adaptación de los paños de sebka almohades al estilo mudéjar. 


interior de iglesia de Ominum Sanctorum, tumbas de los marqueses de la Algaba. Con azulejos mudéjares. 

La iglesia de Santa Marina es otro buen ejemplo de estas Iglesias sevillanas. Situada también en el barrio de la Macarena, en la calle san Luis. 




Es una de las más lindas iglesias mudéjares. Si se fijan, en la fachada, muestra algunas imágenes de santos, alrededor de la portada abocinada. En esta portada se nota una evolución en la decoración.  


El interior de Santa Marina es muy interesante, porque a lo largo del siglo XIV se fueron añadiendo espacios a las naves. Se trata de capillas funerarias, donde fueron enterrados gente de la nobleza o personajes con dinero. Algunas de estas personas eran conversos y seguían los gustos andalusíes. De ahí que estas capillas fueran construidas a modo de qubbas almohades con espléndidas cúpulas, como ésta de la capilla de la Piedad. Según los anales de Diego Ortíz de Zúñiga, la mandó construir Juan Martínez, armador real, el cual está enterrado junto con su mujer en esta capilla. 


cúpula de la capilla de la piedad, iglesia santa marina, Sevilla


espléndida cúpula de inspiración nazarí, decorada con lacerías, mocárabes, atauriques, caligrafía y concha. 


El interior de la iglesia de Santa Marina guarda las características de estos templos mudéjares. Planta de tres naves, con artesonado de madera, el de la nave central, realizado con la técnica "a par y nudillo", mientras que los laterales se cubren con la técnica de "colgadizo". Pueden distinguir que el ábside, la zona más sagrada de una Iglesia, está realizada en piedra, siguiendo los cánones del Císter gótico. Al ser alzado en piedra, el ábside necesitaba contrafuertes en el exterior para poder aguantar el peso. 



contrafuertes de la iglesia de santa marina, sevilla 


La Iglesia de Santa Catalina es quizá el mejor ejemplo, donde se puede distinguir que en su día fue mezquita de barrio. Levantada en la primera mitad del siglo XIV. Observen la orientación, la situación de la torre, la parte inferior de la misma. Las pequeñas dimensiones del edificio. Actualmente sigue en restauración en el interior. Otra peculiaridad de esta iglesia es que su fachada no es suya. La portada original está oculta por la portada de la iglesia de Santa Lucía, que fue traslada hacia 1929. 

iglesia de Santa Catalina, sevilla


portada de la iglesia de Santa Catalina, sevilla 
Aquí tienen la portada que originalmente pertenecía a la iglesia de Santa Lucía y que fue trasladada a la de Santa Catalina. 

Pueden ver que el tipo de portada y su decoración se repite.
El ábside de la Iglesia de Santa Catalina es de la primitiva iglesia, muestran el trabajo en ladrillo mudéjar, con los arcos almohades. 




Una curiosidad es la ya mencionada Iglesia de Santa Lucía, que en su día también fue mezquita de barrio. Situada en el barrio de la Macarena, cerca de la muralla almohade, al final de la calle Sol. Por su ubicación, algo alejada, indica que se trataría de una mezquita y luego Iglesia de carácter secundario. En el siglo XIX fue desacralizada, y hoy alberga el Centro de Documentación de las Artes Escénicas de Andalucía. Vean como es hoy en día el interior. 



antigua Iglesia de Santa Lucía, hoy Centro de Documentación de las Artes Escénicas de Andalucía, Sevilla

La iglesia más antigua de la ciudad, que fue mezquita de barrio es la de San Gil. Fundada por don Ramondo, en tiempos del rey Alfonso X. Se alzó sobre una mezquita, debió construirse entre 1259 y 1286. Restaurada después del terremoto de 1356 y posteriormente también. Sigue las mismas características que estamos mencionando, con tres naves, ábside ochavado en piedra, portada abocinada. Situada cerca de la muralla, junto a una de las vías más importantes de acceso a la ciudad, en el barrio de la Macarena. Una de las peculiaridades es que en los contrafuertes del ábside de piedra se alternan columnas con pilares. 



contrafuertes de la iglesia de san gil, sevilla 

En el interior de San Gil, deben fijarse en estos hermosos alicatados en el ábside. El párroco muy amable, nos dejó acceder para sacar las fotos. 
en el ábside se encuentran estos alicatados originales del siglo XIV. 


En el centro de la ciudad se encuentra la hermosa iglesia mudéjar de San Andrés, frente a una amplia plaza llena de bares de tapas. En este caso también se aprovechó una mezquita de barrio, de la cual quedan pocos restos en el arranque de la torre y al parecer parte de una de las capillas. Si bien el templo de tres naves fue levantado en el siglo XIV, fue restaurado después del terremoto de 1356 y se fueron añadiendo espacios a lo largo de los siglos. 


Iglesia San Andrés, Sevilla 


 lateral de la iglesia de San Andrés, Sevilla 



En este lateral de la Iglesia de San Andrés, podemos ver los añadidos que tuvo este templo a lo largo del tiempo. Pueden distinguir los contrafuertes del ábside en piedra rematados con almenas de gradas, al igual que la cúpula de la capilla funeraria que se asoma entre los naranjos. La capilla, de 1483, pertenecía a la familia Villasís, condes de Peñaflor. Pedro Villasís podría ser converso. El era el encargado de recaudar un impuesto llamado "farda". Había un dicho en la ciudad que decía "judío de larga nariz, paga la farda a Villasís". Aquella capilla funeraria es hoy la capilla sacramental que muestra esta magnífica cúpula gallonada sobre trompas, mudéjar realizada en ladrillo. 



cúpula de capilla funeraria de la iglesia de San Andrés. 


En un costado del ábside se encuentra esta yesería con inscripciones en árabe, probablemente perteneciente al templo mudéjar primitivo. 

yesería mudéjar en un lateral del ábside de la iglesia de San Andres, Sevilla con inscripciones en árabe. 



 Vamos a ir acabando nuestro recorrido por la zona centro, en la iglesia de San Pedro. Si bien la portada es de siglos posteriores, así como el cuerpo superior de la torre, sin embargo guarda algunos detalles de época mudéjar. 
iglesia de san pedro, sevilla 



 Si se fijan en los detalles de las ventanas de la torre, están realizadas con arcos lobulados enmarcados en un alfiz. 
En su interior vean la decoración mudéjar de este altar, 
interior iglesia san pedro, sevilla 

así como la cúpula de la capilla funeraria realizada hacia 1379, cúpula sobre trompas con adornos de lacería de ocho en ladrillo recortado y algunas piezas cerámicas. 

cúpula de la capilla del sagrario de la iglesia san pedro, sevilla 


Debemos incluir en este paseo la iglesia de San Marcos, por varios motivos. Fue fundada por Fernando III y levantada sobre una mezquita. Al igual que las demás fue restaurada después del terremoto del siglo XIV. 
En la fachada de la portada aparece un elemento nuevo, se eleva el dintel de la portada para incluir un friso de ataurique y lacería a base de pequeños arcos lobulados y paños de sebka, que es una muestra del esplendor del mudéjar en Sevilla. El dintel está sostenido por doce cabecitas de leones. 

fachada del iglesia san marcos, sevilla 

detalle de esta cenefa, con arcos polilobulados y paños de sebka, iglesia san marcos, sevilla 


iglesia de san marcos, sevilla 

El interior de la iglesia fue reconstruido, si bien se puede observar, el empleo del arco de herradura dentro de un alfiz dentro del estilo mudéjar, sostenidos sobre pilares cuadrados. Fíjense, como el ábside muestra el estilo gótico realizado en piedra. El artesonado original ya no existe. 

interior de la iglesia de san marcos, sevilla 

En este paseo hemos incluido algunas de las iglesias mudéjares, las más emblemáticas y aquellas que muestran alguna peculiaridad. Sevilla cuenta con dieciocho iglesias mudéjares de las 24 mezquitas principales convertidas en templos cristianos a lo largo de los siglos XIII y XIV. Fueron los alarifes mudéjares quienes las levantaron, dejando en cada una de ellas la huella, la herencia de aquellos artistas andalusíes, que decidieron vivir bajo dominio cristiano. En este artículo hemos mencionado sólo algunas de estos ejemplos de arquitectura mudéjar, sin embargo, tenemos en esta ciudad uno de los mejores ejemplos de toda la Península: el Alcázar del rey don Pedro, sin olvidar que en los siglos siguientes este estilo siguió vigente entre la nobleza, como en Casa de Pilatos, del siglo XVI y otros palacios tales como Casa de los Pinelo, Casa Salinas, Palacio de las Dueñas, Palacio de Altamira, Palacio de los Mañara, Palacio de la condesa de Lebrija. Todos ellos guardan el estilo mudéjar adaptado a su tiempo. 
Ya entrado el siglo XIX, el estilo llamado neomudéjar fue empleado en Sevilla en el palacio de la Buhayra y ya en el siglo XX, con el arquitecto Aníbal González, el estilo mudéjar se puede contemplar en la plaza de América en el parque de María Luisa, en el pabellón mudéjar, hoy día Museo de Artes y Costumbres Populares. 


BIBLIOGRAFÍA:

-               Las mezquitas de al-Andalus. Susana Calvo Capilla
-               De mezquita a iglesia: el proceso de cristianización de los lugares de culto de al-Andalus. Susana Calvo Capilla 
-               Edades de Sevilla. De Hispalis a Ishbiliya. Magdalena Valor Piechotta
-               Arqueología y mezquitas urbanas en al-Andalus: Estado de la cuestión. Carmen González Gutiérrez  
-               Libro del repartimiento de Sevilla. Julio González
-               Mudéjares y moriscos sevillanos. Celestino López Martínez
-               Arquitectura alfonsí. Rafael Cómez
-               Arquitectura mudéjar sevillana. Diego Angulo Iñiguez
-               Historia de Sevilla. La ciudad medieval (1248 – 1492). Miguel Ángel Ladero Quesada
-               Crónica de Diego Ortiz de Zúñiga. Biblioteca virtual Junta de Andalucía  










domingo, 25 de febrero de 2018

VISITA GUIADA CASTILLO DE ALCALÁ DE GUADAIRA


VISITA GUIADA 
CASTILLO ALCALÁ DE GUADAIRA

Presentación de las obras restauración de la torre EntrePatios, día 24 de Febrero 2018

Por Elisa Simon 


En la mañana del sábado soleado salimos en dirección a la ciudad de Alcalá de Guadaira hacia las 9 de la mañana. Siempre me sorprende la vista desde la carretera.  El castillo se alza imponente en la zona más elevada del cerro, mientras el río Guadaíra salpicado de molinos rodea la ciudad se va desparramando ladera abajo. 




En este artículo nos vamos a ceñir a lo que nos dice la arqueología, ya que la visita monográfica de esta mañana trata sobre los resultados de la restauración de la torre número 9 o torre EntrePatios del castillo de Alcalá de Guadaira. La visita tendrá dos guías de excepción, el arqueólogo Enrique Dominguez y el técnico arquitecto Alfredo Alonso. 

Alcalá de Guadaira, pertenece a la zona de los Alcores, que son promontorios naturales situados en cadena, que sirven de barrera entre la campiña y el valle del Guadalquivir. Una serie de localidades, de características similares, como Carmona o Mairena del Alcor formaron parte, al igual que Alcalá, del cinturón defensivo de Sevilla en época andalusí. El nombre de la ciudad nos indica su origen, qa´lat Yabir, haciendo referencia a una fortaleza, hisn o qa´lat. 
patio de los Silos, castillo de Alcalá de Guadaira, Sevilla


Nada más llegar a la puerta real, saludamos a Lara Cervera y Enrique Dominguez, ambos arqueólogos, que trabajan con ilusión, desde hace muchos años en las excavaciones e intervenciones así como en la puesta en valor del castillo. 
Enrique Dominguez, arqueólogo que participa desde hace años en las excavaciones y puesta en valor del castillo de Alcalá


Enrique nos informó que se realizan campañas arqueológicas desde hace más de 20 años. Los arqueólogos y demás técnicos cuidan con mimo el castillo, el cual fue cedido por el Ayuntamiento de Sevilla  al de Alcalá de Guadaíra en el año 2005. 
Lara nos contó, con entusiasmo, el recién creado Centro Cultural "San Miguel" situado en el arrabal, en lo que fue en su día la Iglesia de San Miguel. Lara nos explicó, que desde dicho centro se planean, realizan y coordinan diversas actividades culturales, lúdicas y turísticas, tanto para los alcalareños como para los visitantes. Estas actividades ya se están llevando a cabo en los últimos años, como teatro y conciertos en el castillo. 


 muralla y torres que separan los patios de los Silos y la Sima, siendo una de ellas la torre número 9 restaurada. 

Puntualmente a las 12 del mediodía Enrique comenzó la visita monográfica, dando la bienvenida a un nutrido grupo de visitantes. 

Enrique comenzó su explicación del castillo desde lo general a lo concreto, haciendo una posición de lugar donde nos encontrábamos. 
El recinto del castillo lo compone un extenso espacio de unas 10 hectáreas, que ocupa casi todo el cerro. Dicho recinto se divide en varios sectores: el castillo, poblamiento y arrabal, todo ello amurallado a lo largo de diversos siglos.  

patio de la Sima, zona de viviendas del castillo de Alcalá


El castillo lo compone el núcleo defensivo, desde una situación geográfica estratégica, se podía controlar los caminos y defender el territorio entorno a la ciudad de Sevilla en época andalusí. 
El poblamiento estructurado entorno a la iglesia mudéjar de Santa María, también amurallado, debió estar en su momento compuesto de viviendas tanto en época islámica como cristiana. 
El arrabal, situado en la ladera del cerro, se desarrolla un grupo de viviendas junto a la Iglesia de san Miguel. En su momento también estuvo amurallado hasta la zona baja junto al río. 

El castillo se compone de tres recintos: el alcázar real, de época cristiana donde se alojaba el alcaide, el patio de los Silos, llamado así por los depósitos de grano situados en el subsuelo del patio y patio de la Sima, denominado de esta manera, por el pozo excavado en la roca de unos 15 metros de profundidad y situado en una esquina del patio.   

torre EntrePatios recién restaurada y datada en el siglo XIV


Enrique nos explica desde la arqueología, que el patio de los Silos estuvo habitado desde la prehistoria, dato obtenido gracias a la cerámica hallada. En época andalusí, fue un hisn, es decir, una fortaleza. Sin embargo, a nivel arqueológico, de momento, se data como almohade una torre, la cimentación de la muralla del , el hammam y las cerámicas halladas datando algunas de ellas en el el siglo XI taifa y otras almohades. 
Hacia el año 1161 se asientan los almohades en este hisn, que por aquel entonces comprendía solo el patio de los Silos. Gracias a los fragmentos cerámicos se establece la hipótesis que pudiera haber un recinto defensivo de época taifa.  Los almohades construyeron una meseta artificial, aplanaron un área del cerro, en dirección  a la zona del poblado para refugio de la población. 
El entorno de Alcalá y su castillo vivieron una época de guerra entre los andalusíes de ibn Mardanish y los almohades. Alcalá fue plaza fuerte de los almohades, mientras que Carmona se declaró pro-Mardanish. Ibn Mardanish, conocido también como el "rey lobo" de Tudmir (Murcia), que se declaró en rebeldía contra los almohades recién establecidos en al-Andalus. Es éste un personaje muy interesante, que merece un artículo aparte. 
Regresando a nuestra visita, el primer recinto, es decir, el patio de los Silos pronto quedó pequeño, debiendo ampliar la fortaleza, para albergar a la guarnición allí establecida. Se construyeron unas terrazas descendentes, situadas en el patio de la Sima. 

un momento de la intervención de Enrique Dominguez en la visita monográfica al castillo de Alcalá 

Gracias a las excavaciones arqueológicas realizadas en dicho patio, fue hallado un hammam de pequeñas dimensiones en la zona más baja del patio de la Sima, mientras que, en la terraza más elevada debieron haber viviendas con patio central. No se halló vestigio del siglo XII, sí los hay de unas viviendas del siglo XIV y del siglo XV, según los expertos, es muy probable que éstas se levantaran sobre otras anteriores, es decir, almohades.
El patio de la Sima debió ser más amplio hacia la zona del poblado, ya que la actual muralla que separa el castillo del poblamiento, fue construida en el siglo XV. No se sabe aún la extensión que pudiera haber tenido la zona del patio de la Sima en dirección al poblado. De la fortaleza almohade la arqueología no da detalles acerca de las torres de defensa de las que disponía.  

puerta de la torre número 9, de acceso en recodo a través de una rampa, siglo XIV


La ciudad y el castillo fueron conquistados por el rey andalusí de Granada en 1247, quien se la entregó al rey Fernando III. 

El castillo se amplió con la construcción del alcázar real, zona donde residía la corte castellana. 
Hacia el año 1252 el rey cristiano otorgó el recinto al Consejo de Sevilla, quien designó los alcaides, que debían velar por la seguridad de la población y se alojaron en el alcázar real. 

interior de la puerta de la torre número 9, en recodo 


A lo largo de los siglos el hisn almohade sufrió modificaciones y destrucciones para la adaptación de los nuevos propietarios. Insiste Enrique en que el actual castillo es el resultado de un enorme puzzle de torres, murallas, estructuras y patios pertenecientes al medievo. 

De esta manera en 1474 se transformó el patio de la Sima, levantando nuevas torres y murallas sobre los cimientos almohades. Ambos patios se encuentran separados por una muralla y una torre, la número 9, con puerta de acceso en recodo. 

puerta de la torre número 9 que da entrada al patio de los Silos del castillo de Alcalá 

Esta torre es la llamada torre EntrePatios. Hasta hace un tiempo se pensaba que era una torre almohade, sin embargo, en este trabajo de restauración, salió a la luz el aparejo de los cimientos. Se trata de sillares reutilizados o de acarreo, mientras que la torre fue construida en piedra y ladrillo alternado, por lo que se descartó su origen andalusí. 
La inmensa y bella torre fue embutida en un espacio del muro almohade que separa los patios. Para ello fue eliminada la puerta de acceso en rampa de época almohade, para colocar en su lugar la torre número 9. Esto lo pudimos ver con claridad, cuando lo explicó el arquitecto técnico Alfredo Alonso. La puerta de acceso en recodo es por lo tanto cristiana. 

interior de la torre número 9 del castillo de Alcalá

Una teoría defendida por Enrique para la datación de la torre es el siglo XIV, más concretamente durante el período en que Leonor de Guzmán fue la alcaidesa del castillo bajo el rey Alfonso XI. Para ello explica que, mientras el castillo perteneció al Consejo de Sevilla cada intervención quedaba registrada en los libros.  Cuando el rey Alfonso XI regaló a su amante el castillo, no se realizó ningún registro de construcción o modificación del recinto. Este silencio ocupa todo el período en que Guzmán fue la propietaria, cuando se debieron realizar varias obras como la construcción de la torre del homenaje o la torre número 9 entre otras estructuras.  


Estábamos ya situados delante de dicha torre, protagonista de la visita, cuando Enrique finalizó su exposición y pasó la palabra al arquitecto técnico encargado de la restauración de la torre, Alfredo Alonso. 
Alfredo Alonso, arquitecto técnico responsable de la restauración de la torre número 9

De forma amena, técnica y formativa explicó, que el estudio de esta torre se inició hacia los años 80, hacia final de los 90 se estudiaron los cimientos de la torre, cuyos resultados han dado lugar a las etapas de restauración de esta magnífica torre, trabajo que a nivel arquitectónico se realizó respetando el trazado original.  Gracias a sus aclaraciones de Alfredo se despejaron varias dudas que tenía acerca del acceso de la torre. 

Después de más de una hora de visita bajo un sol de Febrero, pero de justicia, nos despedimos, muy agradecidos, de Enrique, Alfredo y Lara. 
Amigos, los animo a visitar esta hermosa ciudad junto al Guadaíra. Es una localidad de gente amable, donde pueden elegir entre el castillo y zona del cerro o el camino lleno de naturaleza junto al río a lo largo de los molinos, el parque de Oromana y una parada para merendar en la pastelería "La Centenaria". 
puerta de la torre número 9 del castillo de Alcalá