sábado, 12 de mayo de 2018

I ENCUENTRO BLOGGER "AL-ANDALUS EN LA RED"

Crónica de un Encuentro

I Encuentro de blogger “al-Andalus en la Red”
Ceuta, del 13 al 15 de Abril de 2018
Biblioteca Pública del Estado de Ceuta “Adolfo Suarez” 

Patrocinado por: Instituto de Estudios Ceutíes, Fundación Premio Convivencia y la Ciudad Autónoma de Ceuta

Este artículo es la narración de un sueño cumplido. La idea surgió cuando me di cuenta, que en las redes sociales mis compañeros bloggers de la misma temática, compartíamos seguidores. Me imaginé entonces una “quedada”, un encuentro para conocerlos y acercarme a mis compañeros blogger. Ellos son Alejandro Pérez Ordóñez, autor del blog “Al-Andalus, Arqueología e Historia”, José María García Flores, autor del blog “Patrimonio del Bajo Guadalfeo”, Virginia Luque Gallegos del blog “El Diván de Nur” y Mabel Villagra “Historia y Arabismo”.





Mantenemos comunicación diaria. Contacté con ellos, quedaron encantados con la idea y juntos trazamos un proyecto, que presentamos en diversas localidades. Un día nos llegó la feliz noticia de que al arqueólogo de la ciudad de Ceuta, Fernando Villada Paredes le había gustado el proyecto y estaba dispuesto a presentarlo ante la administración ceutí. Fernando aportó sus propuestas e ideas, por lo que, entre todos, convertimos este I Encuentro, en un evento alucinante, emocionante, dinámico, divertido, entretenido y todo ello en torno a al-Andalus. ¡Estábamos encantados!
Las circunstancias se presentaron de tal forma, que sólo pudimos asistir a Ceuta Alejandro y yo. Nos acompañó en todo momento nuestro amigo y seguidor número uno, Diego, que hizo su viaje desde Madrid para compartir con nosotros este Encuentro.







Repletos de nervios y expectantes salimos de Algeciras bajo una gran tempestad. Atravesando el Estrecho de Gibraltar, la tormenta se fue disipando, mientras aparecían claros en el cielo. Cuando atracamos en Ceuta, el tiempo había mejorado considerablemente, tanto que decidimos ir al hotel dando un paseo. ¡Ceuta nos dio una calurosa bienvenida! Frente a la puerta califal y junto a la costa, el gran geógrafo del siglo XII al-Idrissi, natural de Ceuta, nos saludó desde su pedestal custodiado por una colonia de gatos. A lo largo de nuestro paseo diversos bustos de hombres de la antigüedad, griegos y romanos, nos narraron la relación de Ceuta con la mitología. Así llegamos hasta una colosal estatua de Hércules, sosteniendo las famosas columnas, que separaban los mares. Sin darnos cuenta, habíamos llegado al hotel. Nos instalamos. Fernando Villada vino a recogernos. Él es un hombre corpulento, moreno de ojos profundos, de aspecto tranquilo, nos esperó fumando pipa. Su voz es cálida y pausada. Es un ser amable, generoso y hospitalario. Nos acompañó en todo momento, velando por todo aquello que pudiéramos necesitar. Me hizo mucha ilusión conocerlo en persona.

Llegamos a la Biblioteca Pública “Adolfo Suarez”, donde tuvieron lugar la mayor parte de las actividades. El edificio es único, porque en su interior alberga un yacimiento meriní, llamado “Huerta Rufino”. Se trata de un conjunto de viviendas del siglo XIV, que conviven en armonía con las estructuras modernas y funcionales de la Biblioteca Pública. Allí nos esperaban los miembros de las diversas instituciones, que patrocinaron este evento. Rocío Valriberas, directora del Instituto de Estudios Ceutíes, Ernesto Sáenz de Navarrete, director de la Fundación Premio Convivencia, Enrique, quien se encargó de la exposición de fotografía, Pilar Fernández, del IEC, Carmen Navío Soto, artista ceramista y un encanto de mujer. Su esposo Andrés Ayud, José Antonio Alarcón, Toño Campoamor, un hombre alto,  pura simpatía y paciencia, encargado de la técnica y las redes sociales de la Biblioteca. Muchas personas nos saludaron cariñosamente. La televisión nos pidió una entrevista. Yo miraba hacia un lado y otro. A partir de esa calurosa bienvenida, me sentí abrumada, tan feliz, que todo el fin de semana estuve flotando en una nube. Mi corazón latía con fuerza, mis emociones se mantuvieron en una montaña rusa.

El viernes 13, inauguró el Encuentro, la directora del Instituto de Estudios Ceutíes, Rocío Valriberas, a continuación, el Consejero de Educación y Cultural de la ciudad de Ceuta, Javier Celaya, nos dio la bienvenida y habló, con entusiasmo, de este Encuentro. 



Opinó que le parecía una iniciativa novedosa, indicó la importancia de los blogs como herramienta para el aprendizaje, además de difundir el Patrimonio. A continuación, Alejandro y yo pronunciamos unas palabras, agradeciendo la materialización de nuestro proyecto y dimos la bienvenida a todos aquellos interesados. 



Fueron también inauguradas las exposiciones: una de fotografía “Enfocando al-Andalus” de Daniel Artos Faza para mi blog “De al-Andalus a Sefarad”.
Se trata de una serie de imágenes ordenadas cronológicamente, mostrando lugares y monumentos andalusíes, por donde pasamos a diario o que tenemos en nuestro entorno y, sin embargo, no nos paramos a fijarnos con detalle. Cada fotografía va acompañada de un texto alusivo a ese lugar o edificio y mencionado por un cronista, poeta o viajero de época andalusí.
La exposición organizada por la Biblioteca “investigar y dar a conocer al-Andalus”, donde se exhibieron los fondos bibliográficos de la Biblioteca de temática andalusí. Entre los libros se encontraba el de nuestra compañera Virginia Luque Gallegos, del blog “El Diván de Nur”. Ella publicó en el 2017 un interesante libro editado por Almuzara, titulado “El legado de al-Andalus, herencia andalusí y morisca en el Magreb”. Se trata de un trabajo de investigación muy profundo y exhaustivo, en el que Virginia da a conocer la herencia andalusí en el norte de África. Es un libro altamente recomendable.
Aquella primera noche, se cumpliría otro sueño: compartir un evento andalusí con mis queridos amigos los músicos Eduardo Paniagua, César Carazo y Wafir Sheij, ellos deslumbraron con el repertorio de música andalusí, sefardí y cantigas de Santa María dentro del programa “El viaje de Ziryab”.



El escenario era único, la sala principal de Biblioteca tenía como telón de fondo el yacimiento de “Huerta Rufino” donde retumbaba el sonido del laúd de Wafir, el salterio de Eduardo, el violín de César, el canto, la darbuqa, la flauta. En Huerta Rufino, encontraron una flauta en las casas de los siglos XIII y XIV. Las familias que allí vivían también disfrutarían de melodías hermosas, como las que estábamos escuchando. En aquel ambiente se sentía una energía que vibraba por todo lo alto.
Este primer día fue tan excitante, que no pude dormir …

Al día siguiente Alejandro y yo debíamos presentar nuestros blogs, e hicimos una presentación conjunta del blog de nuestro amigo José María García Consuegra-Flores “Wadi-l-faw, Patrimonio del Bajo Guadalfeo”. José, quien por circunstancias no pudo asistir, trabajó mucho en la organización de este Encuentro y era justo mencionarlo, haciendo que de alguna manera estuviera presente.

Alejandro, decidió presentar su blog “Al-Andalus, Arqueología e Historia”, de pie con micrófono en mano. Alejandro, muy suelto, expuso su trabajo en el blog, explicó cómo llegó a crearlo. Nos presentó a su amigo y compañero del blog, Rafael Galán, fotógrafo profesional, quien aporta su arte a las explicaciones de Alejandro.



Por mi parte, presenté mi blog “De al-Andalus a Sefarad” en dos partes. Muy nerviosa, expliqué los motivos que me llevaron a crearlo y cómo me organizo para escribir los artículos. En la segunda parte de mi intervención, se cumplió otro sueño: compartir con Eduardo Paniagua una selección de poemas del rey al-Mu´tamid. Eduardo me acompañó con el salterio, mientras que yo intentaba, como mejor supe, recitar hermosos versos trazados por al-Mu´tamid, primero poeta y luego rey de Sevilla, en el siglo XI.



La mañana terminó con una interesante mesa redonda, donde participó Eduardo Paniagua, Alejandro y yo, siendo el moderador José Antonio Alarcón.

Después del almuerzo y SIN café, comenzó una actividad muy divertida e interesante. El taller de estucos pintados andalusíes a cargo de la maravillosa Carmen Navío. Ella nos habló de los estucos pintados hallados en las viviendas del yacimiento “Huerta Rufino”. Se trata de unos dibujos geométricos, que nosotros debíamos pintar sobre un trozo de estuco en blanco. Ella nos proporcionó todo lo necesario, nos explicó cómo pintar y nos animó. 




Con mucha vergüenza, comencé a intentar trazar líneas, copiando la geometría. Después de un buen rato, mientras Carmen nos elogió, nos invitó a pintar otro trozo de estuco con el motivo que nosotros quisiéramos. Ahí se me fue la vergüenza, me solté y disfruté mucho sobre todo de la buena compañía y el ambiente tan lindo que imperaba en aquella sala de la primera planta de la Biblioteca.

Alejandro trazando el diseño de las viviendas de "Huerta Rufino" 

Después de nuestra actividad creativa, Fernando nos hizo una detallada visita al yacimiento “Huerta Rufino”, durante la cual nos aclaró muchas dudas y nos hicimos una perfecta idea de cómo vivían aquellas familias, procedentes de al-Andalus. Les ofreceré toda la información en un próximo artículo.



Aún no había terminado la tarde, cuando Fernando nos llevó a ver el hammam árabe de la ciudad. Nos trasladamos, con la imaginación al siglo XII-XIII. Escuchamos el sonido suave del agua recorriendo el pequeño baño a través de sus tres salas.

acceso al baño árabe de Ceuta, datado entre los siglos XII-XIII 

El intenso día se cerró con una linda cena con nuestros amigos ceutíes.

Aquella noche caí como un saco de papas y dormí como un angelito.

Llegó el domingo y último día de nuestro Encuentro. La actividad de la mañana estuvo dirigida, una vez más, por Fernando Villada. Nos llevó a nosotros y al grupo de participantes al Museo de la Basílica Tardorromana, situado cerca del Mercado Central o como lo llaman los ceutíes “el zoco”.



Hacia 1987 comenzaron las intervenciones arqueológicas en esa zona de la ciudad, con la intención de abrir una calle. Se descubrieron entonces los restos de una necrópolis y basílica de época tardorromana. Debido a la importancia y el gran valor de estos vestigios se logró la declararlos BIC en 1991.
Felizmente se pudo construir el Museo, protegiendo el yacimiento y ofreciendo ser visitado.
Esta Basílica y necrópolis es un testimonio casi único del cristianismo en la Antigüedad Tardía en esta zona del norte de África. Los restos que se conservan muestran un edificio rectangular de tres naves, siendo la central más ancha y más alta, que las laterales. El ábside añadido en una ampliación está orientado al sur, convirtiendo esta basílica en excepcional en el norte de África.
A lo largo del recorrido, Fernando explicó los diversos tipos de enterramientos así como las vitrinas con fragmentos de lápidas.
El Museo alberga piezas de distintas épocas, haciendo un recorrido por la historia de Ceuta hasta la conquista portuguesa en 1415.
Dentro de nuestra temática andalusí, me impresionó sobremanera “toparme”, de pronto, con los restos de la madrasa meriní “al-Yadida”.

viga de madera de la madrasa al-Yadida de Ceuta, meriní del siglo XIV. con inscripciones cúficas

Se trata de una hermosa y delicada viga de madera labrada con inscripciones cúficas y parte del artesonado que cubría una sala de la madrasa. Es un trabajo realizado por expertos alarifes conocedores de la geometría. Descansa esta viga sobre magníficas columnas con capiteles meriníes, que recuerdan los nazaríes.
Hacia un lado se exponen dos capiteles con inscripciones, que debieron adornar una entrada a una sala de la madrasa.
Un brocal de pozo con cenefa una linda cenefa en el borde superior, que muestra inscripciones en árabe, deseando salud y felicidad a las personas que de él se abastecían.

Se acercaba uno de los momentos más esperados y soñados. La visita a la Puerta Califal de Ceuta. Fue muy emocionante, hacía años que deseaba verla y ahí estaba. No me lo podía creer.

Puerta califal de Ceuta, siglo X. 

Una vez más me sentí abrumada, mi corazón latía con fuerza y no sabía dónde mirar primero. Desde la parte más alta de la escalera metálica, la puede ver, allí abajo … enmarcada en un espacio muy pequeño.

Seguimos a Fernando, mientras el grupo bajaba la escalera, yo permanecí quieta, de pie, durante un rato. Alejandro y Diego me sacaron de mi letargo y bajamos juntos. A un lado teníamos la muralla omeya levantada en sillares con añadidos almohades en ladrillo. El grupo escuchaba las explicaciones de Fernando quien, con gran maestría, supo explicar el entorno, nos indicó el valor arqueológico e histórico que se encontraban en poco más de 100 m2, remontando su origen, hasta ahora, en época prehistórica. En ese espacio, la protagonista es la Puerta Califal. Era el acceso principal a la medina, siendo una puerta en recodo, muestra una cenefa con decoración en ocre o rojizo, siguiendo un patrón decorativo.


En aquellos tiempos, entre el recién instaurado califato, bajo Abd ar-Rahman III y el gran Al-Hakam II, la dinastía Omeya estuvo presente en el Magreb. De esta manera demostraban su fuerza, su poder en el Mar Mediterráneo frente al califato fatimí.
Me imaginaba a las personas atravesando esa puerta, majestuosa el bullicio de una ciudad abierta, con gente procedente de distintos países. Zocos que ofrecían productos de todas partes, se escucharían dialectos diversos. Mientras me imaginaba todo ello la voz sonora de Fernando se impregnaba en aquellos muros. Toqué la puerta, vibraba … pude sentir la cantidad de energía que emanaba de aquel lugar.
De pronto, había llegado el momento de trasladarnos a la siguiente cita. Alejandro, Diego, algunos pocos y yo fuimos los últimos en salir. Alejandro y yo nos giramos, una vez más, una foto más, otra última …

Tuvimos que ir en busca del grupo, que ya se había adelantado en dirección al Museo de las Murallas Reales, para admirar la exposición dedicada al granadino Mariano Bertuchi “Un pintor en la memoria”. 




Una linda muestra organizada según las diversas facetas creativas de este artista. Oleos, dibujos, acuarelas, sellos, cartelería, postales. Nos lo enseñó de forma amena y muy interesante las guías oficiales, Maribel Gómez Carracao e Isabel Ruiz Gualda. 



Hacía el mediodía tantas emociones, cultura y arqueología nos abrió el apetito.
Ya se acercaba el fin de fiesta. Fernando, Carmen, Andrés, Maribel, Isabel, Toño, nosotros y el grupo de participantes nos subimos a un bus, que nos llevó hacia lo más alto del Monte Hacho. Allí llegamos al Restaurante Oasis, allí nos esperaba una hermosa mesa en un lugar muy acogedor. Nos sentamos y enseguida nos sentimos muy cómodos. Un amable camarero nos fue sirviendo, uno tras otro, un riquísimo, abundante, colorido y sabroso almuerzo de convivencia a base de platos marroquíes. Lo mejor … ¡la compañía!
Charlamos, nos reímos, nos divertimos mucho. Después de tanta comida, nada mejor que un té a la menta para la digestión, y claro no podían faltar los pastelitos marroquíes. ¡Para chuparse los dedos!

Se acercaba la hora de tomar el ferry. Nos debíamos despedir. Mucha emoción, abrazos, besos. Alejandro y yo agradecimos, una vez más, tanta hospitalidad y cariño. Agradecimos la dedicación, la implicación, la generosidad, la simpatía, la solución fácil a cualquier contratiempo.

Un abrazo más …,una foto …,“ay, que debemos embarcar” … Con una inmensa sonrisa en la cara nos subimos al ferry Alejandro y yo. ¡Cuánta alegría! ¡Qué experiencia! Mi corazón latía a mil por hora. Alejandro y yo no paramos de hablar, hasta que desembarcamos en Algeciras.
Fernando nos envió un whatsapp, preguntando cómo había sido la travesía …

Amigos, a lo largo de los próximas semanas me centraré en cada uno de los lugares que hemos visitado. Ceuta es una ciudad a descubrir, es una ciudad abierta, que recibe al visitante con hospitalidad. Tiene un patrimonio único en un enclave tan especial como es el Estrecho de Gibraltar hacia un lado y el mágico Marruecos hacia el otro. Es una ciudad portuaria mediterránea, lo cual la convierte en rica en historia y cultura de los pueblos a lo largo de la historia.  

Así de sonrientes estuvimos los tres días del Encuentro en Ceuta ... Alejandro y yo 

NOTA: 

- los vídeos compartidos en este artículo, fueron realizados por el Instituto de Estudios Ceutíes, habiendo cubierto todas las actividades de este 1.Encuentro blogger. 




miércoles, 11 de abril de 2018

IGLESIAS MUDÉJARES DE SEVILLA


IGLESIAS MUDÉJARES DE SEVILLA 


Por Elisa Simon


Iglesia de San Andrés, de origen mudéjar con añadidos en siglos posteriores . 
En 1248 cuando Fernando III conquistó la ciudad, los castellanos se encontraron con una medina grande, capital de al-Andalus. Una ciudad con defensas fuertes, un alcázar inexpugnable, una infraestructura hidráulica, que abastecía de agua a toda la ciudad. Una ciudad que ofrecía todos los servicios para una población que vivía apiñada en la medina, repleta de mezquitas de barrio, unas más grandes y otras más pequeñas, así como zawiyas. Abundaban los baños, hornos, mercados, funduq, una madrasa, el puerto fluvial, los astilleros y las atarazanas. El puente de barcas, el primero que tuvo Sevilla, que mantenía comunicado el aljarafe con los zocos y la impresionante mezquita aljama. A grandes rasgos así era la ciudad almohade.

La sociedad había alcanzado un alto nivel de desarrollo en las técnicas de construcción, las artes, la alfarería, la yesería y el trabajo en madera. Los edificios más importantes mostraban una alta sofisticación en la decoración. Los arcos lobulados, los paños de sebka, los mocárabes, arcos de herradura apuntados. Se empleó sistemáticamente el ladrillo frente a la piedra. En Sevilla vivía una población profesional, que conocía este tipo de arte, con alto conocimiento de geometría y matemáticas. 

La corte castellana de Fernando III tomó el Alcázar como primera medida. El rey estableció un gobierno local o Consejo, formado por 24 caballeros, hombres de la nobleza castellana, que habían colaborado en la conquista de la ciudad.

Según indicaba las capitulaciones, la población andalusí debió abandonar la ciudad en el plazo de un mes. No se sabe cuántas familias partieron. Se sabe, por ejemplo, que desde el puerto de Sevilla zarparon entre 5 y 8 galeras en dirección a Ceuta. Otras se fueron hacia el norte por la ruta de la plata, mientras que otros se refugiaron en en Aljarafe.
La ciudad de los primeros años después de la conquista es una ciudad casi vacía, donde las casas y edificios deshabitados empiezan a deteriorarse.
La falta de compromiso de los conquistadores para con las nuevas tierras y la alta cualidad de las edificaciones andalusíes, que hacían innecesarias una inversión inmediata. Cuando la nobleza castellana se quizo implicar en el desarrollo urbano, los modelos islámicos se habían adaptado y su continuidad dentro del mudéjar fue una constante.


plano de la judería y la morería de Sevilla en el siglos XIII y XIV. Museo Mudéjar de Sevilla


En 1250 la mezquita aljama se consagró en Iglesia de culto católico, pasando a ser Iglesia Mayor de Santa María, como era habitual bajo Fernando III. El infante don Felipe, hijo de Fernando III, fue nombrado primer arzobispo de Sevilla, sin embargo por ser menor no podía ejercer su cargo, por lo que fue nombrado Don Remondo, administrador del Cabildo.

El libro del repartimiento, se comenzó a redactar bajo Fernando III. Entre muchas cosas en él se indica que, todas las mezquitas, había unas 80, pasaron a ser propiedad de la Iglesia. Don Remondo, escogió las mejor situadas, las más grandes y las mejor acabadas mezquitas de barrio para convertirlas en Iglesias. Estableció así las collaciones o parroquias, siguiendo el orden de los barrios andalusíes que había en la ciudad. Esas mezquitas pasaron a denominarse Iglesia de san Gil, de San Julián, de Santa Lucía y así hasta un número de 24. Al menos 3 eran exentas, es decir, que no tenían casas adosadas y contaban con patio.

Siguiendo las indicaciones del rey Fernando III, quedó una mezquita situada en la aljama o morería, donde viviría una mínima población musulmana y otras 3 situadas en un barrio junto al alcázar, fueron entregadas a los judíos sevillanos, quienes las convirtieron en sinagogas, desplazando de esta manera la judería andalusí.

Las mezquitas más pequeñas, muchas adosadas a las casas, muchas sin patio y sin espacio libre delante, las repartió entre la nobleza, quienes les dieron un uso no religioso. Probablemente habría zawiyas o pequeños oratorios, que se consideraron mezquitas. Tan abundante era el numero de mezquitas que a pesar del establecimiento de las parroquias quedaban aún muchas sin ninguna utilización. Muchas fueron demolidas, otras pasaron a formar parte de palacios, monasterios y conventos. 

Este inmenso reparto se inició bajo Fernando III y continuó bajo Alfonso X e incluso Sancho IV (1284-1295).
Fernando III murió en 1252. Su hijo y sucesor Alfonso X lo enterró en la Iglesia Mayor, que seguía siendo el edificio de la mezquita almohade.

La superficie de la sala de oración con sus 17 naves, se dividió en dos espacios separados por una verja de hierro. Hacia el lado oriental se situó la capilla real, donde fue sepultado el rey Fernando III. Se colocó allí la estatua de la virgen de los reyes en un altar portátil. Hacia el otro lado del edificio se estableció el cabildo catedral, con coro y la imagen de santa María de la sede. A lo largo de los siglos XIII y XIV se construyeron capillas, de estilo mudéjar decoradas con yesería y alicatados, adosadas a los muros, así como en la galería del patio de los naranjos. El patio en sí se utilizó también como mercado. Después de 1356, se aprovechó el terremoto para derribar la mezquita y levantar una catedral gótica, al estilo del Cister.

Alfonso X fundó en 1254 las escuelas generales de latino y arábigo, en el colegio san Miguel, cuya portada también es mudéjar y del cual quedan algunos restos escondidos entre los edificios del cabildo, en pleno centro de la ciudad.


patio donde estaba situado el Colegio San Miguel, en el pasaje del Cabildo, Sevilla 


placa en el patio, donde se indica la fecha de la fundación del Colegio. 


Alfonso X nombró al canónigo Gonzalo Martínez de Torrelobatón “mayordomo de las mezquitas” mientras que don Remondo sigue gozando de la máxima confianza del rey Alfonso X. Y es el máximo responsable de la venta, arrendamiento o cambio de las mezquitas.

Se sabe que una mezquita situada en la plaza de san francisco, una de las más grandes fue entregada a los genoveses para hacer de ella su lonja. Según parece 3 tiendas entre las actuales calles Sierpes y Francos fueron mezquitas.
En 1260 Alfonso X solicita al cabildo, que una mezquita sea entregada para que habiten en ella unos físicos, que habían venido a la ciudad a enseñar.

A partir de 1272 según noticias del mayordomo de las mezquitas Gonzalo Martínez de Torrelobatón, da a Gonzalo Ruiz y su mujer una mezquita en la collación de san Vicente, “en tal manera que la tengades e vos siruedes della en vuestros días de amos ados, e que fagades y una casa en para de la otra que está y fecha, así como tiene la pertenencia dela calle fasta las tapias nuevas que y están, de buenas tapias, e de buena madera”
Cedió otra mezquita situada en el arena de Sevilla próxima a las nuevas atarazanas y al puentecillo morisco, detallando “quela cabtengades e la meioredes … et que fagades en esta mezquita dos portales, el uno ante la puerta e el otro que se tenga con él fasta la otra espina que tiene mientes ala daraçana, e que sena fechso e acabados de bona madera, e de bona teja, e de bona obra” (1277)

Algunos de los andalusíes que se habían refugiado en el Aljarafe regresaron a la ciudad convertidos en mudéjares, nombre dado a los andalusíes musulmanes, que decidieron quedarse en tierras conquistadas por los castellanos. Si bien el número de mudéjares al parecer era pequeño, vivían en la morería, barrio del Adarvejo, donde seguía en funcionamiento una mezquita para ellos. Muchos de estos mudéjares eran profesionales de la construcción, artesanos, carpinteros o alfareros.
Estos artistas mudéjares hicieron que las artes industriales alcanzaran gran desarrollo, en las iglesias y monasterios. A lo largo del siglo XIII ellos conservaron la tradición del arte almohade, transmitiéndolo a las posteriores generaciones que llevarían a su culminación el arte mudéjar en Sevilla en el siglo siguiente. En 1275 un documento dice “ que fagan los moros bannos e tiendas e fornos e molinos e alfóndegas que lo fagan esto ala costumbre de los moros”.

En 1287 el maestre don Pero Fernández les encarga una obra a los judíos don Mosse hijo de don Abrahin, el maestro de la judería y don Vidal diciéndoles “ de tal manera que vos, los sobredichos judíos, adobedes los molinos de buena argamasa. Assi como fue en tiempos de los moros …

Los constructores de las Iglesias mudéjares de Sevilla fueron alarifes musulmanes y judíos así como otros maestros burgaleses. Los alarifes tenían su libro de reglamentos, llamado, Libro del Peso de los alarifes y la Balanza de los Menestrales, libro de las antiguas ordenanzas de los alarifes de Sevilla. El libro daba normas sobre cómo hacer las obras y ofrecía la resolución de los pleitos que se pudieran presentar. Especifica quienes son alarifes. Eran técnico del oficio, con estudios de geometría y de ingenios de tipo militar. Estaban muy bien valorados.


Los invito ahora a dar un paseo por Sevilla, para visitar algunas de las Iglesias mudéjares, para ver sus características y singularidades de algunas de ellas. 


Omnium Sanctorum, en calle Feria, Macarena, Sevilla.

La Iglesia de Omnium Sanctorum, situada en plena calle Feria del barrio de la Macarena, muestra algunas características de estos templos medievales. La portada está realizada en piedra, con una portada abocinada, casi sin decoración. Suelen ser templos de tres naves, siendo la central más ancha y más alta. Desde el exterior se distinguen bien los tres óculos por donde entra la luz. Otra característica que tienen estas Iglesias es la situación de la torre, siendo sólo una y siempre al norte. La orientación de estos edificios suelen guardar la de las antiguas mezquitas, ya que fueron levantadas aprovechando sus cimientos, así como la parte inferior de los alminares. La torre de Ominium Sanctorum es un buen ejemplo de la adaptación de los paños de sebka almohades al estilo mudéjar. 


interior de iglesia de Ominum Sanctorum, tumbas de los marqueses de la Algaba. Con azulejos mudéjares. 

La iglesia de Santa Marina es otro buen ejemplo de estas Iglesias sevillanas. Situada también en el barrio de la Macarena, en la calle san Luis. 




Es una de las más lindas iglesias mudéjares. Si se fijan, en la fachada, muestra algunas imágenes de santos, alrededor de la portada abocinada. En esta portada se nota una evolución en la decoración.  


El interior de Santa Marina es muy interesante, porque a lo largo del siglo XIV se fueron añadiendo espacios a las naves. Se trata de capillas funerarias, donde fueron enterrados gente de la nobleza o personajes con dinero. Algunas de estas personas eran conversos y seguían los gustos andalusíes. De ahí que estas capillas fueran construidas a modo de qubbas almohades con espléndidas cúpulas, como ésta de la capilla de la Piedad. Según los anales de Diego Ortíz de Zúñiga, la mandó construir Juan Martínez, armador real, el cual está enterrado junto con su mujer en esta capilla. 


cúpula de la capilla de la piedad, iglesia santa marina, Sevilla


espléndida cúpula de inspiración nazarí, decorada con lacerías, mocárabes, atauriques, caligrafía y concha. 


El interior de la iglesia de Santa Marina guarda las características de estos templos mudéjares. Planta de tres naves, con artesonado de madera, el de la nave central, realizado con la técnica "a par y nudillo", mientras que los laterales se cubren con la técnica de "colgadizo". Pueden distinguir que el ábside, la zona más sagrada de una Iglesia, está realizada en piedra, siguiendo los cánones del Císter gótico. Al ser alzado en piedra, el ábside necesitaba contrafuertes en el exterior para poder aguantar el peso. 



contrafuertes de la iglesia de santa marina, sevilla 


La Iglesia de Santa Catalina es quizá el mejor ejemplo, donde se puede distinguir que en su día fue mezquita de barrio. Levantada en la primera mitad del siglo XIV. Observen la orientación, la situación de la torre, la parte inferior de la misma. Las pequeñas dimensiones del edificio. Actualmente sigue en restauración en el interior. Otra peculiaridad de esta iglesia es que su fachada no es suya. La portada original está oculta por la portada de la iglesia de Santa Lucía, que fue traslada hacia 1929. 

iglesia de Santa Catalina, sevilla


portada de la iglesia de Santa Catalina, sevilla 
Aquí tienen la portada que originalmente pertenecía a la iglesia de Santa Lucía y que fue trasladada a la de Santa Catalina. 

Pueden ver que el tipo de portada y su decoración se repite.
El ábside de la Iglesia de Santa Catalina es de la primitiva iglesia, muestran el trabajo en ladrillo mudéjar, con los arcos almohades. 




Una curiosidad es la ya mencionada Iglesia de Santa Lucía, que en su día también fue mezquita de barrio. Situada en el barrio de la Macarena, cerca de la muralla almohade, al final de la calle Sol. Por su ubicación, algo alejada, indica que se trataría de una mezquita y luego Iglesia de carácter secundario. En el siglo XIX fue desacralizada, y hoy alberga el Centro de Documentación de las Artes Escénicas de Andalucía. Vean como es hoy en día el interior. 



antigua Iglesia de Santa Lucía, hoy Centro de Documentación de las Artes Escénicas de Andalucía, Sevilla

La iglesia más antigua de la ciudad, que fue mezquita de barrio es la de San Gil. Fundada por don Ramondo, en tiempos del rey Alfonso X. Se alzó sobre una mezquita, debió construirse entre 1259 y 1286. Restaurada después del terremoto de 1356 y posteriormente también. Sigue las mismas características que estamos mencionando, con tres naves, ábside ochavado en piedra, portada abocinada. Situada cerca de la muralla, junto a una de las vías más importantes de acceso a la ciudad, en el barrio de la Macarena. Una de las peculiaridades es que en los contrafuertes del ábside de piedra se alternan columnas con pilares. 



contrafuertes de la iglesia de san gil, sevilla 

En el interior de San Gil, deben fijarse en estos hermosos alicatados en el ábside. El párroco muy amable, nos dejó acceder para sacar las fotos. 
en el ábside se encuentran estos alicatados originales del siglo XIV. 


En el centro de la ciudad se encuentra la hermosa iglesia mudéjar de San Andrés, frente a una amplia plaza llena de bares de tapas. En este caso también se aprovechó una mezquita de barrio, de la cual quedan pocos restos en el arranque de la torre y al parecer parte de una de las capillas. Si bien el templo de tres naves fue levantado en el siglo XIV, fue restaurado después del terremoto de 1356 y se fueron añadiendo espacios a lo largo de los siglos. 


Iglesia San Andrés, Sevilla 


 lateral de la iglesia de San Andrés, Sevilla 



En este lateral de la Iglesia de San Andrés, podemos ver los añadidos que tuvo este templo a lo largo del tiempo. Pueden distinguir los contrafuertes del ábside en piedra rematados con almenas de gradas, al igual que la cúpula de la capilla funeraria que se asoma entre los naranjos. La capilla, de 1483, pertenecía a la familia Villasís, condes de Peñaflor. Pedro Villasís podría ser converso. El era el encargado de recaudar un impuesto llamado "farda". Había un dicho en la ciudad que decía "judío de larga nariz, paga la farda a Villasís". Aquella capilla funeraria es hoy la capilla sacramental que muestra esta magnífica cúpula gallonada sobre trompas, mudéjar realizada en ladrillo. 



cúpula de capilla funeraria de la iglesia de San Andrés. 


En un costado del ábside se encuentra esta yesería con inscripciones en árabe, probablemente perteneciente al templo mudéjar primitivo. 

yesería mudéjar en un lateral del ábside de la iglesia de San Andres, Sevilla con inscripciones en árabe. 



 Vamos a ir acabando nuestro recorrido por la zona centro, en la iglesia de San Pedro. Si bien la portada es de siglos posteriores, así como el cuerpo superior de la torre, sin embargo guarda algunos detalles de época mudéjar. 
iglesia de san pedro, sevilla 



 Si se fijan en los detalles de las ventanas de la torre, están realizadas con arcos lobulados enmarcados en un alfiz. 
En su interior vean la decoración mudéjar de este altar, 
interior iglesia san pedro, sevilla 

así como la cúpula de la capilla funeraria realizada hacia 1379, cúpula sobre trompas con adornos de lacería de ocho en ladrillo recortado y algunas piezas cerámicas. 

cúpula de la capilla del sagrario de la iglesia san pedro, sevilla 


Debemos incluir en este paseo la iglesia de San Marcos, por varios motivos. Fue fundada por Fernando III y levantada sobre una mezquita. Al igual que las demás fue restaurada después del terremoto del siglo XIV. 
En la fachada de la portada aparece un elemento nuevo, se eleva el dintel de la portada para incluir un friso de ataurique y lacería a base de pequeños arcos lobulados y paños de sebka, que es una muestra del esplendor del mudéjar en Sevilla. El dintel está sostenido por doce cabecitas de leones. 

fachada del iglesia san marcos, sevilla 

detalle de esta cenefa, con arcos polilobulados y paños de sebka, iglesia san marcos, sevilla 


iglesia de san marcos, sevilla 

El interior de la iglesia fue reconstruido, si bien se puede observar, el empleo del arco de herradura dentro de un alfiz dentro del estilo mudéjar, sostenidos sobre pilares cuadrados. Fíjense, como el ábside muestra el estilo gótico realizado en piedra. El artesonado original ya no existe. 

interior de la iglesia de san marcos, sevilla 

En este paseo hemos incluido algunas de las iglesias mudéjares, las más emblemáticas y aquellas que muestran alguna peculiaridad. Sevilla cuenta con dieciocho iglesias mudéjares de las 24 mezquitas principales convertidas en templos cristianos a lo largo de los siglos XIII y XIV. Fueron los alarifes mudéjares quienes las levantaron, dejando en cada una de ellas la huella, la herencia de aquellos artistas andalusíes, que decidieron vivir bajo dominio cristiano. En este artículo hemos mencionado sólo algunas de estos ejemplos de arquitectura mudéjar, sin embargo, tenemos en esta ciudad uno de los mejores ejemplos de toda la Península: el Alcázar del rey don Pedro, sin olvidar que en los siglos siguientes este estilo siguió vigente entre la nobleza, como en Casa de Pilatos, del siglo XVI y otros palacios tales como Casa de los Pinelo, Casa Salinas, Palacio de las Dueñas, Palacio de Altamira, Palacio de los Mañara, Palacio de la condesa de Lebrija. Todos ellos guardan el estilo mudéjar adaptado a su tiempo. 
Ya entrado el siglo XIX, el estilo llamado neomudéjar fue empleado en Sevilla en el palacio de la Buhayra y ya en el siglo XX, con el arquitecto Aníbal González, el estilo mudéjar se puede contemplar en la plaza de América en el parque de María Luisa, en el pabellón mudéjar, hoy día Museo de Artes y Costumbres Populares. 


BIBLIOGRAFÍA:

-               Las mezquitas de al-Andalus. Susana Calvo Capilla
-               De mezquita a iglesia: el proceso de cristianización de los lugares de culto de al-Andalus. Susana Calvo Capilla 
-               Edades de Sevilla. De Hispalis a Ishbiliya. Magdalena Valor Piechotta
-               Arqueología y mezquitas urbanas en al-Andalus: Estado de la cuestión. Carmen González Gutiérrez  
-               Libro del repartimiento de Sevilla. Julio González
-               Mudéjares y moriscos sevillanos. Celestino López Martínez
-               Arquitectura alfonsí. Rafael Cómez
-               Arquitectura mudéjar sevillana. Diego Angulo Iñiguez
-               Historia de Sevilla. La ciudad medieval (1248 – 1492). Miguel Ángel Ladero Quesada
-               Crónica de Diego Ortiz de Zúñiga. Biblioteca virtual Junta de Andalucía